Archivo para Octubre 2009
AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO (2009)

Aquí tenéis la pieza con la entrevista que le hice al escritor Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) en su casa de Palma de Mallorca a raíz de la publicación de “Nocilla Lab” (Alfaguara), punto final a la trilogía que completan “Nocilla Dream” (2006) y “Nocilla Experience” y que, sin él quererlo, ha removido los cimientos de la narrativa española actual. A continuación, he transcrito la entrevista íntegramente para que entréis todavía más en la mente sumamente interesante, inquieta y divertida de Fernández Mallo.
El link a la pieza del “Ànima” http://www.tv3.cat/videos/1586769
Guión-entrevista: Roger Estrada
Realización: Carla d’Arnaude, Aïda Torrent, Albert Baquero
………..
Palma de Mallorca, 17 de octubre de 2009…
¿Cómo llevas el ajetreo promocional?
Los escritores nos quejamos si no nos hacen promoción y si nos la hacen también. Yo he preferido no quejarme.
Para el neófito en el Proyecto Nocilla, ¿qué hallará el lector en esta última entrega de la trilogía, “Nocilla Lab”?
Diría que encontrará una forma de narrar que presupone inteligencia en el lector, algo que considero que es muy importante. Creo que además de los derechos de autor tan cacareados están los derechos del lector; cuando uno escribe para un lector debe presidir la presunción de inteligencia, si no lo estás maltratando e insultando. Creo que mis novelas tiene el lector que construirlas un poco e interpretarlas a su manera. Tengo claro que mi literatura carece de un propósito, de un fin determinado; es el fin o el propósito que le quiera poner el lector.
¿Asumiste el Proyecto Nocilla no sólo como un desafío con el lector sino contigo mismo?
Digamos que las tres novelas son desafíos no programados, no pensados, sobre la marcha van surgiendo. Estas novelas no las pensé con anterioridad, empecé la primera, Nocilla Dream, y me dejé llevar por ella sin saber a donde iba. Yo escribo así, sin programarlo, porque sino ya no me divierte ni me parece excitante. Nocilla Experience y Nocilla Lab se escribieron de igual manera, dejándome llevar por los personajes y sus situaciones; era un desafío, pero en cada página. Leer el resto de esta entrada »
ALI SMITH, SIN ARTIFICIO (2007)

Jon Spencer en su faceta Heavy Trash
Ali Smith es una de las artistas más inquietas surgidas de la escena musical neoyorquina en estos últimos veinte años. Durante casi una década fue la tercera en discordia en el núcleo duro que formaban Matt Verta-Ray y Ron Ward al frente de Speedball Baby, grupo de culto a medio camino entre el garaje-rockabilly y el punk-blues arty que facturó tres potentes discos – “Cinema”, 1996; “Uptight!”, 2000; “Cinema”, 2002 –, antes de desaparecer ante la indiferencia de un público mayoritario que justo empezaba a volver al rock a rebufo del “Is this it?” de The Strokes. Verta-Ray se juntó con su viejo amigo Jon Spencer para dar vida a ese divertimento alocado e intoxicante bautizado como Heavy Trash. Ali Smith se unió a la juerga liberadora poniendo voces y disparando una metralla distinta a la que escupía su bajo cuando formaba la sección rítmica de Speedball Baby: el objetivo de su cámara retrató a los chulapos para el libreto de su único disco hasta la fecha. Paralelamente a su carrera musical, Smith ha desarrollado una quizá más reconocida trayectoria como fotógrafa y realizadora, faceta que ha tenido sus inevitables puntos de conexión con el mundo de la música. Ha sido la responsable de las fotos que ilustran discos de Chrome Cranks, Subsonics, Knoxville Girls, Parker & Lily, Velvet Crush o Kid Congo Powers y ha retratado para revistas como Rolling Stone, SPIN, Guitar Player o Time Out New York a artistas como The White Stripes, The Donnas, Devendra Bahart, Muse, Superchunk, Peter Murphy o Kim Shattuck (The Muffs). Sus retratos, sin embargo, no se limitan a plasmar en imágenes sus vivencias yendo de gira con Speedball Baby teloneando a Lemonheads, JSBX o Firewater; su capacidad expresiva se desdobla con la palabra escrita, como demuestra un revelador artículo sobre una accidentado concierto en Croacia en los estertores de la Guerra de los Balcanes. Pero donde su poliédrico talento ha alcanzado mayor notoriedad ha sido en los dos libros de fotografías que ha publicado hasta la fecha: “Sophie’s Bar”, crónica de sus años como camarera en el Lowe East Side neoyorquino, y “Laws of the Bandit Queens”, ambicioso proyecto nacido, según sus palabras, con el objetivo de encontrar una comunidad de mujeres que le inspirara. Una reseña lo alabó como “el homenaje de nuestra generación a las numerosas mujeres fuertes, inteligentes y extraordinarias cuyas acciones han ayudado a lograr un cambio positivo y una revolución en el pensamiento”.
En los últimos años, Ali ha compartido vida sentimental y musical junto a Steve Almaas, artista también tocado por la necesidad de explorar el arte de forma transversal y heterogénea. A mediados de los 70, formó junto a Chris Osgood y Dave Ahl el grupo de post-punk The Suicide Comandos (disco esencial: “Make a Record”, 1978), muy influyente en la escena de Minneapolis que vería nacer a Hüsker Dü, Replacements o Soul Asylum; en los 80 se escoró hacia la emergente escena roots como integrante de Blue Rodeo (disco esencial: “Home In The Heart Of The Beat”, 1986) y tras su disolución se lanzó en solitario como singer-songwriter de amplios registros y voluntad de recuperación de los antepasados del Americana, en sintonía con otro arqueólogo inspirado como Dave Alvin. Los tres álbumes que ha grabado para el sello Parasol – “Kingo a Wild One”, 2000; “Steve Almaas & Ali Smith”, 2002; “You Showed Me”, 2006– son de obligada escucha para cualquier amante de ese cruce de caminos sonoro en que confluyen country, pop, folk y blues. Al poco tiempo de colaborar de nuevo en el último disco de Almaas, Smith decidió poner fin a la relación y seguir adelante con nuevos proyectos fotográficos y musicales; la creatividad como válvula de escape, el arte como bálsamo para cicatrizar las heridas de la vida. Leer el resto de esta entrada »
STEPHEN PERKINS, JANE’S ADDICTION (2003)

Han tornat. Feia falta? Si i no. No ens deixem enganyar, si us plau: “Strays” no està a l’alçada de la sagrada trilogia. En els temps que corren i si ens deixem anar per la nostàlgia, el retorn de Jane’s posa les pil.les i fins i tot fa estremir en moments puntuals (“Just Because”, “Price I pay”, “Wrong Girl”, Everybody’s Friend”). Però la màgia ha tornat a mitges i el passat és una llosa. Una altra cosa és la seva gira de “retorn”. No, el preu de l’entrada poc té a veure amb un grup que va ser bandera del rock alternatiu, però quan Perry Farrell, Dave Navarro, Stephen Perkins i Chris Chaney (si, també trobo a faltar l’Eric Avery) es pugin a l’escenari de Razzmatazz, ja cal que et preparis per un show de rock com ja no s’estilen. Jo els vaig poder veure l’estiu passat al Festival de Leeds i encara se’m dispara el cor quan ho recordo. Si cançons com “Ocean Size”, “Mountain Song”, “Three Days”, “Jane Says” o “Been Caught Stealing” no signifiquen res a la teva vida, dubto que gaudeixis d’una experiència que serà tot emoció. Les noves generacions? Ja tenen a Linkin Park. Els incrèduls de sempre? Mai ho entendran. “Creado y regalo de Los Ángeles: ¡Juanas Addición!”
Amb la vostra experiència, seguiu posant-vos nerviosos abans de sortir a l’escenari?
Encara tenim aquest meravellós sentiment d’angoixa, especialment quan toquem en un club d’aforament reduït. Estem molt excitats per la gira europea, ja que tornem després de molts anys i amb ganes de deixar-nos endur per la nostra música i per la química que s’estableixi amb el públic. Als festivals s’hi desprèn tanta energia que ens hi perdem i el nostre repertori acostuma a basar-se en els “grans èxits”; a Barcelona podrem recrear-nos en els temes quan ho desitgem, allargant “Three Days”, “Then She Did” o “Price I Pay” si així ho sentim. Leer el resto de esta entrada »
THE BELLRAYS, EL RUIDO Y LA FURIA (2002)

El rock es algo muy serio. Cuando se erige en parte troncal de la vida de un individuo, es credo y guía espiritual, nunca moneda de cambio. The Bellrays llevan una década haciendo del rock un discurso de afirmación e integridad ajeno a modas y críticas. Y así lo demostraron en su reciente gira de presentación del aún ardiente “Grand Fury” (Vital Gesture / Uppercut, 01).
Antes de su concierto en Barcelona, me dirijo al backstage de Mephisto para charlar con Tony Fate (guitarra), Bob Vennum (bajo) y Vince (nuevo batería). Ni rastro de Lisa Kekaula (voz). No tiene ganas de entrevistas, me dicen. Una lástima. En fin, al tajo: ¿Cómo va la gira española? (Tony) “Estamos muy sorprendidos con la respuesta de la gente, ya que nuestro disco no se ha editado aquí. No sé cómo lo han conseguido, si se lo han bajado de Internet o se lo han ido copiando, pero la verdad es que se saben las canciones y nos han transmitido mucha energía. Otras bandas nos habían hablado de que el público español está muy metido en el rock, pero no esperábamos el calor con que hemos sido recibidos.” Que una obra del calibre de “Grand Fury” no tenga en España una distribución mínimamente seria, habla muy mal del panorama rock en nuestro país. Y no es tanto culpa de la industria (ahí están sellos irreductibles como Munster o Safety Pins apostando por el underground) como de un consumidor exageradamente acomodado a fagocitar el discurso “alternativo oficial”. The Bellrays no ocupan portadas, ni rigen la moda estética a seguir, ni hablan de las últimas drogas de diseño. Básicamente, porque los componentes de The Bellrays están más cerca de los 40 que de los 30 y ya saben cómo funciona este negocio. Algo malo para estos tiempos de rebeldía inofensiva y titulares falsamente provocativos. Sí, señores, estamos ante un grupo muy serio. (Bob) “En nuestros inicios, chocamos con los prejuicios de los típicos promotores idiotas que no querían contratarnos porque no encajábamos con el grupo al que íbamos a telonear. ¡Que les jodan! Ahora que hemos logrado un estatus de culto en Estados Unidos, y creo que también en Europa, no tenemos por preocuparnos por esas tonterías. La gente quiere vernos a nosotros, aunque sea abriendo para The Hives, como dentro de unas semanas en Inglaterra.” Leer el resto de esta entrada »
MONTREAL GARAGE-PUNK, LA ESCENA QUE NUNCA EXISTIÓ (capítulo 1, 2005)

King Khan & BBQ
“Con el meteórico ascenso a la fama de Arcade Fire tendremos que ir acostumbrándonos a que nos vean como el próximo Williamsburg, a pesar del rumor que insinúa que ya se han trasladado a Nueva York. Me pregunto si el “New York Times” hará bien su trabajo y hablará de Tricky Woo. Del Barfly. O de la fuerte tradición garajera que existe en la ciudad desde los tiempos de The Haunted, pasando por Deja Voodoo y llegando a BBQ. No pondría la mano en el fuego. Quizá la disección mediática de la escena musical de Montreal es simplemente imposible, pues va en contra de la esencia de aquello que ha convertido a nuestra culturalmente aislada escena en algo tan maravilloso”. Más claro, imposible. Así se expresaba Jonathan Cummings a través de su columna semanal en “The Montreal Mirror” el pasado mes de febrero, poco días después de la publicación de un artículo, “The Next Big Thing: Montreal”, en la revista Spinque levantó ampollas entre la comunidad musical de la ciudad, incluso entre aquellos grupos citados en el texto. Lo cierto es que a raíz de ese controvertido texto han ido apareciendo otros de similar pelaje en publicaciones yanquis y europeas, ahondando aún más en esa nueva idea establecida por decreto mediático de que algo grande ocurre en la ciudad canadiense.
¿Por qué dedicarle, pues, más páginas al asunto? Bueno, como ya apuntaba Cummings, no todo es indie en el circuito alternativo de Montreal. Sin ir más lejos, él mismo fue miembro de The Doughboys, grupo pionero de la escena hardcore-punk, y ahora canta y toca la guitarra en Bionic, brutal combo en el que rock duro, metal y punk se dan de bofetadas a mayor gloria de Lemmy y AC/DC. “En Spin no iban a dedicarle espacio a una banda de hard-rock cuyos miembros rondan los 40”, afirmaba con sorna en una entrevista. Leer el resto de esta entrada »
THE DEADLY SNAKES & ANDRÉ ETHIER (2005)

Mientras esperábamos la continuación del esplendoro tercer álbum de los canadienses The Deadly Snakes, uno de sus puntales creativos, André Ethier, nos sorprendió con un debut en solitario que sacaba a la luz su lado más dylaniano, la vertiente más singer-songwriter de un talento acostumbrado a trabajar en la refriega de la creación en equipo. Una revelación que se presentó de tapadillo, sin hacer ruido mediático, pero que abrió la incertidumbre ante la posible fuga de cerebros de su proyecto madre hacia esta nueva aventura en primera persona. Pero entonces llegó “Porcella” (In The Red) y con él –disco del mes en el último Ruta 66, obra ineludible de este año que termina- se acentuó el peso creativo del otro cerebro pensante y ejecutante de la banda, Max McCabe (a.k.a. Age Of Danger). Decidimos contactar con Ethier para hablar de su conflictiva relación laboral con el perfeccionista McCabe, de la rectitud del “hermano mayor” Greg Oblivian, de lo idiotas que son algunos seguidores puristas del garaje-rock y de muchas otras cosas. Eran las nueve de la mañana y la noche anterior se había alargado tras uno de los bolos que está realizando en compañía de Chad Ross (bajista de Deadly Snakes) y Will Kidman (teclista de The Constantines), en los que cada uno toca su repertorio durante una media hora.
¿Cuándo empezaste a plantearte la grabación de tu disco en solitario?
La idea surgió hace muchos años, cuando vivía en Montreal. Allí tenía un amigo, Christopher Sandes, con el que compartía gustos musicales y con el que siempre hablábamos de grabar algo juntos. Pero se fue de viaje, más bien a recorrer mundo ya que estuvo por Europa, China, Vietnam, y no fue hasta que volvió tres años más tarde que retomamos el proyecto y empezamos a trabajar en él en serio.
¿Sentías la necesidad de darle salida a canciones que quizá no encajaban en el repertorio de Deadly Snakes?
Llevamos casi una década juntos y siempre hemos funcionado de forma peculiar, tenemos una dinámica de trabajo muy especial. El conflicto es el catalizador de nuestra creatividad, las tensiones y discusiones nos espolean para sacar lo mejor de nosotros mismos cuando estamos juntos. Pero también me gusta trabajar sin esa tensión y Christopher es el compañero perfecto para eso, disfruta tanto tocando, se le ve feliz e irradia entusiasmo. Además, es un tipo muy creativo y trabajador, con el que se puede construir una canción sin dejarse la paciencia y la voz en ello, es mucho más relajado y amistosa. Leer el resto de esta entrada »
DETROIT ROCK CITY: THE PAYBACKS & THE SIGHTS (2002)

THE PAYBACKS, LA MUJER ES LO MÁS NEGRO DEL MUNDO
El combo liderado por la carismática Wendy Case ha confirmado con su excelente debut Knock Loud las expectativas creadas tras varios años dando guerra en la escena local. Mujer de carácter, colega de Kim Fowley, cronista musical para el Detroit News, madrina de los Sights, admiradora de Cheap Trick y poseedora de la garganta más cazallera del rock reciente; Case conoce a fondo las entrañas del idealizado circuito underground yanqui. Ahora que Detroit parece estar viviendo el síndrome Seattle, con todas las majors buscando a los nuevos White Stripes, los Paybacks dan una lección de rock’n'roll sin pretensiones ni cambios de chaqueta oportunistas. Listo para el asalto indiscriminado, el motor de este bulldozer sónico se inyecta en vena, y en cantidades similares, litros de Slade, Joan Jett, Ramones, Cheap Trick, Stones o Aerosmith. Con ellos, el sello Get Hip se marca un nuevo tanto tras el alumbramiento de los Chargers Street Gang, la notable acogida a Gore Gore Girls y el explosivo regreso de unos Cynics en plena forma. Nuestra front woman favorita tiene la palabra. Escúchala, habla alto y claro.
¿Puedes hablarnos de los orígenes de la banda?
Paybacks se formó hará cosa de tres años. Todos proveníamos de otras bandas – John y Mike siguen con Hentchmen; Marco tocaba en Rocket 455 y yo estaba en Ten High. Nos conocíamos desde hacía años y siempre que podíamos nos subíamos a un escenario a pasar un buen rato. Básicamente, éramos una pandilla de amigos que compartía su afición por el rock, la cerveza y la juerga. Leer el resto de esta entrada »
INFORME ROCK ESCANDINAVO (2008)
NICKE ROYALE, EL VALOR DE UNA DESPEDIDA A TIEMPO

No podía ser de otra manera. The Hellacopters dicen adiós y vuelven a la portada de Ruta 66 por tercera (¿y última?) vez, tras compartir honores con Backyard Babies en Ruta145 (diciembre 1998) y hacerlo en solitario en Ruta167 (diciembre 2000). Como en aquella primera ocasión, nuestro interlocutor vuelve a ser un Nicke “Royale” Anderson que reconoce encarar la gira española de despedida con la emoción de reencontrarse con uno de los públicos que, en palabras suyas, “más ha contribuido a la fantástica aventura de The Hellacopters”. Aunque con su disolución el rock’n’roll haya muerto definitivamente, disfruta de su Grande Rock por última vez… ¡y por la gracia de Dios!
Parafraseando a Neil Young, ¿era mejor estallar ahora que irse apagando lentamente?
Todos sentimos que todavía teníamos cosas por decir, pero hemos preferido dejarlo cuando estamos en buena forma, dentro y fuera del estudio, para que la gente se quede con una imagen de plenitud y no de decadencia, de hastío, de rutina. Para mí, The Hellacopters significan demasiado como para seguir y ver como paulatinamente todo se iba deteriorando, porque hubiera pasado, siempre pasa. Y además, todas las bandas deben dejarlo en algún momento, ¿no crees? Espero que nuestros fans entiendan que no querríamos que ellos nos vieran haciendo discos o dando conciertos por debajo de sus expectativas. Y, sinceramente, cuando grabamos nuestro primer disco ni de coña podíamos imaginar que llegaríamos donde hemos llegado; todo lo que ha venido desde entonces ha sido para nosotros un excitante “bonus track” de más de una década. Leer el resto de esta entrada »
RYAN ADAMS: “GOLD” (2001)

“Heartbreaker”, el debut en solitario del ex-Whiskeytown, fue una de las grabaciones más estremecedoras de la pasada temporada, una confesión a corazón abierto articulada alrededor de catorce cálidas composiciones teñidas de sonido americana y sucintamente emparentadas con el apesadumbrado rumor de “Blood On The Tracks”. Para su segundo trabajo Adams había planteado una suerte de continuación de ese quejumbroso estado anímico pero, finalmente, ha decidido abandonar la amargura ante el amor perdido y celebrar su regreso a la vida con este esplendoroso “Gold”. La inicial “New York, New York” deja tajantemente claros los postulados que rigen su nuevo espíritu, al recordar con saludable alegría aquellos días en que la ciudad fue inmejorable cómplice de su locura de amor. La elocuente “Harder now that it’s over” evita, sin embargo, la previsible autocompasión para reconocer culpas, liberarse de remordimientos y desearle a la musa de antaño la felicidad que él trata de reencontrar. Calibrada la emoción, llega el momento de atender a su puesta de largo. De nuevo guiado por el productor Ethan Johns, Adams despliega de manera envidiable su profundo conocimiento de la mejor tradición del rock 70′s: “Answering bell” evoca al Van Morrison más pletórico; la cercana melancolía de Neil Young sobrevuela el afectuoso homenaje a la poetisa Sylvia Plath; “Tina Toledo’s street walkin’ blues” suena a eufórico descarte de “Sticky Fingers”; Elton John mataría por un tema como “Goodnight, Hollywood Blvd.”… Habrá quien siga encontrando mayor consuelo en el hondo calado emocional con que se tejía su ópera prima, pero Adams ha decidido abrirse de poros para saciarse de sentimientos que creía haber olvidado y nosotros sólo podemos (volver a) estarle agradecidos.
Texto: Roger Estrada
Publicado en Ruta 66 (la primera reseña que hice para la revista, en 2001)
THE SOUNDTRACK OF OUR LIVES, CONTRA LA GROTESCA MENTIRA DE LA SOCIEDAD DEL BIENESTAR (2009)

“Formados en Gotemburgo en 1995 de las cenizas de Union Carbide Productions para alegrar, confundir e iluminar a la próxima generación de seres humanos. El resto es historia del rock & roll”. Así de escuetos se presentan The Soundtrack of Our Lives ante los internautas que aterrizan en su web. El resto, como sabrás si llevas años ruteando, es sin duda historia del rock’n’roll y, también, banda sonora de muchos de los que hacemos (y leemos) esta revista. TSOOL es, en gran medida, una banda hermanada en espíritu con esta revista, una cabecera que empezó a dar sus primeros pasos casi al mismo tiempo que Ebbot Lundberg y su por entonces lugarteniente Björn Olsson empezaban a sacudir los cimientos del rock underground europeo y estadounidense (no olvidemos las alabanzas que recibieron de Jello Biafra, Sonic Youth o Kurt Cobain) con Union Carbide Productions. De sus cenizas, decíamos, nacieron The Soundtrack of Our Lives…
Y de su importancia ya hemos hablado sobradamente aquí; vayamos pues directos a su presente (que tiene mucho de pasado y futuro, claro) y hundámonos en una última entrega, Communion (Locomotive, 2008), que encuentra a los suecos con energías renovadas. Tras abortar la grabación de lo que debía ser la continuación de su último disco de estudio, Origin Vol.1 (2004), TSOOL se encaminaron hacia el futuro haciendo limpieza en la trastienda de su inabarcable catálogo, un ajuste de cuentas con su pasado que titularon A Present from the Past. En ese proceso de regeneración-depuración, aprovecharon también para zafarse definitivamente de la presión mediática, con pequeño hype en Inglaterra y nominación al Grammy incluidos, que generó Behind the Music (2001), un éxito que, en mi opinión, atenazó al grupo durante la grabación de Origin Vol.1, el más irregular o precipitado de los trabajos de un grupo que da lo mejor de sí mismo cuando disfruta de tiempo para desplegar completamente su poliédrica visión del rock. De todo ello hablamos con Martin Hederos (teclados) y Fredrik Sandsten (batería) pocas horas antes de su largamente esperada actuación en el último Azkena Rock Festival, donde fascinaron al respetable con un concierto tan hermoso y vigorizante como su música. Leer el resto de esta entrada »