Archivo para diciembre 2009
THE LONG WINTERS: CANCIONES SOBRE ESTAR ENAMORADO DE CHICAS MALAS, MALAS (2007)
Hace tres años, un disco de grandes canciones (“When I pretend to fall”, Barsuk / Houston Party), nos descubrió a muchos a John Roderick, un atinado compositor, bregado en varios grupos seminales de la escena de Seattle y, también, experto acumulador de alegrías y penas al lado de mujeres que acabarían convirtiéndose, involuntariamente, en material literario para sus agridulces dianas con envoltorio pop-rock. Las crónicas apresuradas de su nuevo disco, “Putting days to the bed” (Barsuk / Dock) no dejaron (no hay tiempo, siempre prisas) reposar unas canciones que, como ya sucedía en su anterior trabajo, pueden presentarse por el carril izquierdo de la autopista hacia el hit emocional o por esa carretera secundaria que, a base de kilómetros, acaba calando inexorablemente en el conductor. Este mes recorrerán de nuevo nuestro país, abróchense los cinturones y déjense llevar…
¿Has herido a alguien desde que debutarais con “Worst You Can Do Is Harm”?
Mmmm. Creo que es inevitable si vives una vida honesta; así que sí, he herido y me han herido, pero nada intencionado, o al menos nada sádico. Cuando me hieren, me alejo en silencio… ¡para volver con ganas de bronca!
En “Honest”, una madre le dice a su hija “no te enamores del cantante”….
A ver, yo quiero que todas las hijas amen a los cantantes, claro, pero si quien habla es la madre, entiendo sus temores. Leer el resto de esta entrada »
HARLAN T. BOBO (2005)
Carpintero de profesión, clown para niños y no tan niños y bajista de Viva L’American Death Ray Music, Harlan T. Bobo (nombre real: Jonathan Acosta) decidió coger los pedazos de una relación rota para elaborar uno de los discos más notables del último año, “Too Much Love” (Goner Records). Sin haber escrito una nota, ni haber cantado una estrofa en toda su carrera, Bobo hundió las manos en su pecho para palpar con los dedos las heridas de un corazón roto y ser así capaz de transformar ese dolor que escuece en diez canciones que, aunque no derrochan la bilis del resentimiento, sí muestran a un compositor, a un hombre, abrumado por el recuerdo de unos años que se fueron al garete. Desde el otro lado del océano, reconoce su timidez a la hora de desnudarse emocionalmente en público, su nerviosismo al pensar que su disco, su historia íntima, empieza a cruzar la frontera su ciudad, Memphis. Pero es que quizá con ellas logre alcanzar más corazones, más almas en pena, que su compañero Nick Diablo (nombre real: Nicholas Ray) al frente de American Death Ray; “Él no suele hablar de amor en sus canciones”, apostilla.
Mientras empieza a asomar la cabeza más allá del culto que se le profesa en Memphis, ya anda inmerso en la grabación de un segundo trabajo en solitario; está a la espera que Diablo le confirme fecha de salida del cuarto disco del grupo; invita a todo el mundo a escuchar las canciones de la banda que tiene con Diablo, Shawn Cripps y Jack Yarber, The Limes (wearethelimes.com); y cuando le queda tiempo vuelve a maquillarse de triste payaso de blanca tez para seguir divirtiendo al público que acude al show musical que tiene con Tim Prudhomme, líder de Fuck.
¿Cuánto tiempo después del fin de tu relación empezaste a trabajar en sus canciones?
Esa fue una relación de seis años con un final que se alargó durante mucho tiempo, con un intento de reconciliación incluido que no llegó a ninguna parte. Digamos que todo lo que estaba viviendo fue un catalizador para mi creatividad, ya que nunca antes había escrito una canción; llevo años tocando en grupos, pero jamás había intentado sacar de dentro mis propias canciones y, además, cantarlas. Pero fue un proceso doloroso, muy doloroso, aunque en el disco he procurado reflejar también los buenos momentos de nuestra vida en común. Pero ahora ya ando trabajando en el segundo disco… Leer el resto de esta entrada »
TERRITORIAL PISSINGS: AXL, MICKEY, JACKO (& LUX) [2009]
“Gran parte de las sandeces que se han escrito sobre el disco provienen del mismo atajo de idiotas negativos de siempre, así que ya me lo esperaba y no me ha afectado en absoluto. Ha sido divertido, sin embargo, ver a ciertos periodistas saltando del barco; personas que primero ondeaban una bandera y que ahora han sido los primeros en lanzarse al agua”. Axl Rose, uno de los bocazas más entrañables del rock contemporáneo, rompía lustros de silencio mediático el pasado mes de febrero en una suculenta entrevista exclusiva para Billboard, de la que he extraído la anterior perla, solo una muestra de la retahíla de bravuconadas con la que el frontman de Guns N’Roses se despachaba a gusto con todo Cristo, desde los jerifaltes de su sello Interscope hasta su antiguo compañero Slash. Que el tipo vive en su propio mundo, encaramado en una torre de marfil en cuya base se ha ido abriendo un cráter con el paso de los años, es algo que todos sabemos; por ello, su regreso, tanto en su faceta de interlocutor periodístico para Billborad como en la de compositor musical de ese fascinante engendro titulado Chinese Democracy, no hace sino mostrarle como un tipo consecuente. Equivocado o no, tan necesario o innecesario en el panorama rock actual como pueda serlo el nuevo de Franz Ferdinand o el penúltimo de Madonna, en última instancia el regreso de Rose ha activado, en comentaristas y aficionados por igual, uno de los pasatiempos favoritos del ser humano: hacer leña del árbol caído. Más aún si, como en su caso, dicho árbol hace oídos sordos a su propia caída. Leer el resto de esta entrada »
CALEXICO, ESE CALOR QUE SE TE PEGA AL ALMA (2003)
Con “Feast of Wire”, Joey Burns y John Convertino han logrado una deliciosa obra cumbre, la mejor plasmación hasta la fecha de ese aliento fronterizo que les llamó a abandonar ocasionalmente a Giant Sand para hilvanar, con trazo propio, un tapiz que representara esa América a caballo entre dos mundos que ambos tan bien conocen. No hay duda que el carácter mestizo de su música les ha ayudado a conectar con un público, el europeo, muy aficionado a este tipo de fusiones y a dejarse llevar por la parranda tex-mex con la que se acompañan en directo. La propuesta de Giant Sand, más cruda emocionalmente y americana hasta los huesos, no ha corrido igual fortuna por estos pagos, aunque desde su resurrección con “Chore of Enchantment” parece que Howe Gelb empieza a ser valorado como se merece. Sea como fuere, y a la espera de que Burns y Convertino se unan de nuevo a su “director de orquesta”, “Feast of Wire”, consolida un proyecto con entidad propia gracias a un mayor equilibrio entre los condimentos que sazonan su atrayente sonido. Pienso en el acordeón meciendo la sublime garganta de Burns en “Sunken Waltz”; en el preciso baquetear de Convertino y los brillantes acordes que le arranca Paul Niehaus a la “steel guitar” en “Quattro; en esa maravillosa “Not Even Stevie Nicks” resonando a los Posies de “Dear 23”; en el cálido tacto de Elliott Smith acariciando “Woven Birds”; en “Close Behind” y las invevitables referencias a las orquestaciones de Morricone; en el toque jazzy de “Crumble”… Palabras mayores, sin duda. Al día siguiente de su aplaudido show barcelonés, John Convertino nos atendió telefónicamente desde Londres.
Alguien definió vuestra música usando estas palabras: “Imagina una ópera con música de Gram Parsons, Vicente Fernandez y Ennio Morricone, y un libreto escrito por Carlos Fuentes y Cormac McCarthy, y tendrás el sonido Calexico.” ¿Qué te parece?
Que se citen a esos grandes artistas para definir nuestra música es un poco abrumador, pero sin duda es gente que, de un modo u otro, nos ha influído. Siguiendo esa línea, y para trazar una senda estilística que defina “Feast of Wire”, los nombres de Gil Evans y Charlie Mingus son los primeros que me vienen a la cabeza. Como una especie de “out of the cool” sureño.
Aparte de Calexico y Giant Sand, Joey y tú habéis colaborado con mujeres como Neko Case, Victoria Williams, Barbara Manning y Lisa Germano. ¿Qué destacarías de vuestro trabajo con ellas?
Algo que me impresionó cuando trabajé con Victoria es que ella nunca hace “overdubs” de sus partes vocales. Graba su voz al mismo tiempo que la parte instrumental y si le gusta como ha quedado, lo deja así, tal cual, para captar de una forma especial ese timbre único que tiene. Neko, por el contrario, dedica mucho tiempo a trabajar, a pulir, la parte vocal, una vez ya ha grabado la base rítmica. Lo que me fascina de ella es su manera de interpretar las canciones, vaciándose en cada una de ellas y llevándolas hacia su terreno para darles vida de forma muy sentida. No se ajusta a unos patrones vocales rígidos, sino que eleva sus canciones, esencialmente cortas, hacia niveles de libertad expresiva sobrecogedores. Su último disco, “Blacklisted”, es una maravilla. Leer el resto de esta entrada »



