Archivo para Enero 2010
HEAVY TRASH, EL ROCKABILLY COMO ANTÍDOTO DE LAS MODAS (2007)
Matt Verta-Ray habla por los codos con la tour manager de Heavy Trash, mientras todos esperamos a que aparezca su compinche Jon Spencer. Como lleva todo el día quejándose de su garganta, tememos que no dé señales de vida hasta la hora del concierto. Genio y figura, no sería la primera vez. Él es la estrella que gira con su “nuevo grupo” por diversión. Matt, el secundario que está disfrutando de la atención mediática que se le negó en su día a Speedball Baby, grupo a la sombra de la Blues Explosion cuyos discos harían bien en recuperar tantos los seguidores de ésta como los que han caído rendidos a los encantos de Heavy Trash y Going Way Out With Heavy Trash (ambos vía Yep Roc – Discmedi). Sendas rodajas se revelan como notables ejercicios de estilo que disimulan con brío su condición de tal gracias al bagaje de sus dos artífices y que, en última instancia, han devuelto a la actividad en directo a un Jon Spencer que deambulaba como rutilante copia de sí mismo en la última visita de la Blues Explosion. Mientras Judah Bauer gira con Cat Power y Russell Simmins produce al grupo rockero infantil Tiny Music of Today, el contagioso en escena y apático ante la grabadora vive una segunda (o tercera) juventud rindiendo tributo a Charlie Feathers, Johnny Burnette o Hasil Adkins. Cual Lucky Luke posmoderno, al fin Jon aparece en escena, rostro pálido, hablar arrastrado. Se pide una infusión, se deja caer en la silla y me clava la mirada, lánguida, de reojo. Grabando…
Jon, el debut de Heavy Trash se interpretó como un divertimento ocasional a la espera del siguiente disco de la Blues Explosion. Pero aquí estamos, hablando de Going Way Out with Heavy Trash y sin noticias de una reunión con Judah y Russell. ¿A qué se debe?
Jon: Decidí montar Heavy Trash con Matt porque necesitaba un descanso de la Blues Explosion, quería algo nuevo que me excitara o que me permitiera divertirme sin notar la presión sobre mis espaldas del grupo. Pero lo que en un principio nació como un divertimento fue creciendo gracias a la respuesta del público y a la dinámica de trabajo con Matt. Recuerdo los shows de la pasada gira en España y fue como volver a sentir el calor de la gente en las primeras visitas por aquí con la Blues Explosion. En cuanto al próximo disco con Judah y Russell, la verdad es que no hemos hablado aún al respecto. Los fans más ansiosos podrán saciar su sed con el nuevo recopilatorio que edita In The Red con grabaciones nuestras largamente descatalogadas. Para mí, ese disco es como un bonito recordatorio de la amistad que me une a Larry Hardy (jefe del sello ITR, ndr) y de cuánto ha hecho por ayudarme en todos mis proyectos, desde Pussy Galore a Heavy Trash, pasando por la Blues Explosion o Boss Hog. Leer el resto de esta entrada »
MAYER HAWTHORNE: CORTE CLÁSICO, PRENDAS MODERNAS (2010)
¿Otro blanquito haciendo revival soul? Sí, pero con matices. Mayer Hawthorne (nacido Andrew Mayer Cohen en 1979) no profesa su amor por los viejos vinilos de la Motown con el mismo grado de emulación sonora que, digamos, Eli “Paperboy” Reed. Nacido en Ann Arbour, Michigan, Hawthorne creció bajo el influjo perenne de la vecina Detroit, la cuna del sello de Berry Gordy, pero el chispazo musical definitivo lo experimentó a través de las rimas y los beats de la escena hip-hop underground de la ciudad. En sus suburbios se forjó también otro blanquito que acabaría sacudiendo los cimientos del género, Eminem, pero Hawthorne se sentía más atraído por el trabajo de J Dilla, aclamado por su trabajo como productor para Common, De La Soul o Pharcyde y por las grabaciones que, a su nombre o como miembro de Slum Village, editó antes de su inesperada muerte en 2006. Con éstos últimos tuvo la oportunidad de actuar Hawthorne en directo bajo el nombre de Haircut, su alias como DJ, MC y productor, una faceta que ha venido desarrollando a lo largo de casi diez años y que le ha servido para curtirse musicalmente y ganarse el respeto de la escena. ¿Y cómo se produce el salto al revival soul? El MySpace de Haircut nos da las primeras pistas: “Puedo pinchar cualquier cosa: discos de hip-hop, R&B, funk, reggae, rock o techno del pasado, del presente y a veces del futuro”. Es esa asunción desprejuiciada de la música, sumada al bagaje musical familiar, lo que le ha llevado a “jugar” con su pasión por el soul y a grabar de forma casera unas canciones que rinden tributo a Curtis Mayfield, Isaac Hayes y la escudería Motown con una voluntad de sonar actuales pero sin caer en la artificiosa producción del R&B actual. En A strange arrangement (editado por el prestigioso sello angelino de hip-hop Stones Throw, distribuido aquí por Nuevos Medios) hay un sonido urbano, un beat que late al ritmo de la calle y de sus gentes, no al compás programado del último gadget de manipulación sonora. Tiene groove y desparpajo, definitivamente es un soplo de aire fresco dentro de este revival soul harto repetitivo.
¿Cómo te sientes al trabajar para Stones Throw?
Llevo años admirando el trabajo de Peanut Butter Wolf y su equipo y es un honor formar parte de un sello en cuyo catálogo figuran algunos de mis héroes musicales, como J Dilla, Guilty Simpson, Madlib o Dam-Funk. Además, en Stones Throw me dan libertad y apoyo totales para que lleve a cabo mis ideas, por locas que éstas sean. Peanut Butter Wolf edita música que ama de forma genuina y no aquella que cree que necesariamente venderá.
El primer single del disco, «Just Ain’t Gonna Work Out», ha sido un pequeño fenómeno alternativo; ¿cómo te ha pillado este éxito?
El recibimiento por parte de la gente ha sido maravilloso y eso es algo que no deja de sorprenderme porque cuando grabé las primeras canciones como Mayer Hawthorne lo hice asumiéndolo como un proyecto paralelo a mi trabajo como productor y DJ. No esperaba tan siquiera que llegaran a ver la luz, era como una especie de divertimento y por eso todo lo que he vivido gracias al interés de Stones Throw es tan sorprendente, una especie de shock. Leer el resto de esta entrada »
BLACK LIPS, TIJUANA SUNRISE (2007)
Los Valientes del Nuevo Mundo (Vice Records, 2007) no es exactamente el primer disco en directo del cuarteto de Atlanta. El pequeño sello de Milwakee Dusty Medical Records ya editó hace dos años Live @ WMFU, oda al lo-fi chirriante que capturaba en vinilo el concierto que dieron allá por 2003 en uno de los estudios de la emisora indie de Nueva Jersey, invitados por Dave The Spazz. The Black Lips (Bomp, 2003) acababa de ver la luz y su mito como enfants terribles del circuito underground se había extendido como la pólvora , ya que Jared, Cole, Ben y Joe llevaban ya unos añitos liándola de lo lindo bajo el nombre de The Renegades. Ese primer LP, acaso la rodaja de garaje más fascinantemente trash del nuevo milenio, llamó la atención de la gente de Munster Records, que se animó a colar su hit “Fad” en el recopilatorio La Legaña Sinfónica y que ahora tiene listo el DVD Wildmen in Action, grabación de su show en el Gruta 77 para presentar Let It Bloom (In the Red, 2005; antes llegó We Did Not Know The Forest Spirit Made The Flowers Go; Bomp!, 2004), tercer trabajo que les anfianzó como mucho más que una banda de alocado directo.
Me confiesa Jered que las fuentes de pis, los vómitos encima del público, los punteos de guitarra pene en mano y demás pirotecnia explícita ya han quedado atrás… pero por lo visto en los vídeos que hay en YouTube del show que dieron en Tijuana, México, para la grabación de su nuevo disco, se las siguen apañando de maravilla para armar una buena juerga en directo. Hay ya ganas, pues, de verles en concierto dando esos saltitos tan suyos, agitándose al ritmo de su frenético y tarareable jangle-punk y siempre con el cachondeo en primer término. Su show será una de las sorpresas del Primavera Sound de este año, palabrita de niño routier.
¿Dónde estáis?
Camino de Nashville, donde esta noche damos el último concierto de esta locura de gira. Lo cierto es que tenemos ya ganas de volver a casa y descansar, estamos rotos. Pero ha valido la pena, sin duda. Han sido especialmente emocionantes estos últimos conciertos que hemos dado con The Ponys, ver las salas llenas es el mejor premio a estos años de duro trabajo.
Una recompensa que también acarrea nuevas responsabilidades, ¿no?
Estamos preparados para asumirlas, es un desafío que nos recarga las baterías cada noche. Tío, antes sufríamos por la pasta, por la comida, por dónde coño íbamos a dormir, ninguna presión actual puede compararse a esas y, además, esa experiencia acumulada, ser conscientes de dónde venimos, de la mierda que hemos tragado, nos ha curtido para tener más claro no sólo qué queremos, sino también que lo que venga sin duda lo merecemos. Leer el resto de esta entrada »
NRBQ, ¿A QUIÉN LE IMPORTA LO QUE LA INDUSTRIA QUIERE QUE SUENE? (2002)
NRBQ, o lo que es lo mismo: New Rhythm & Blues Quartet, jamás tocarán en España. Sus discos no se encuentran fácilmente y la prensa musical pasa olímpicamente de ellos; no en esta revista, donde puntualmente se celebra la edición de cada nuevo trabajo. Una triste situación que no tiene visos de cambiar, por mucho que lleven más de treinta años en la brecha y fabriquen álbumes tan deliciosamente únicos como su disco de 1999 «NRBQ» (ver Ruta 160), primera grabación en la que intervino la guitarra de Johnny Spampinato (si exceptuamos el disco para niños «Your’re Nice People You Are»). Su hermano Joey (bajo) y Terry Adams (voz y teclados) fundaron la banda (primero conocida como New Rhythm & Blues Quintet) en el verano de 1966 y ya desde su primera grabación, el disco homónimo con que debutaron tres años más tarde, quedó claro que la suya no era una propuesta cómoda de clasificar estilísticamente. Un estigma que les ha venido perjudicando comercialmente desde entonces, pero que les ha reportado un buen puñado de fans incondicionales (en Japón les adoran) y la admiración de artistas como Replacements, R.E.M., Yo La Tengo, Elvis Costello, John Mellencamp, Bonnie Raitt (que obtuvo un gran éxito con su versión del «Me and the boys»), Dave Edmunds, Wilco, Widespread Panic, Paul McCartney o Keith Richards (Joey tocó en la banda que Kiz montó para Chuck Berry en el filme «Hail! Hail! Rock & Roll!»).
Minutos antes de su esperada actuación neoyorquina (ver Ruta 176), Terry sale de su camarote, me agarra por el brazo y me dice: ‘’¿Sabes, creo que es la primera vez que me hacen una entrevista para una revista española?’’. El entusiasmo ilumina su rostro… y el mío.
¿Cómo recuerdas tu juventud en Louisville, Kentucky?
Esa fue una época maravillosa, la base de mi formación musical se forjó en el estudio de mi mentor, el compositor y arreglista Don Murray. El me enseñó a valorar que la esencia de la interpretación musical reside en el sentimiento que hay detrás de cada nota, más allá del estilo elegido. Es el trasfondo emocional y no la forma lo que eleva la calidad artística de una canción. Paralelamente, la radio también ejerció su función educativa, ya que me pasaba horas y horas escuchándola. Aunque a mediados de los 60 reinaba la beatlemanía, yo no me cerraba a nada: Jerry Lee Lewis, Thelonious Monk, Johnnie Johnson, Floyd Cramer…
¿Y cómo influyó eso en tus primeras aventuras musicales?
Bueno, el eclecticismo se notaba más en The Stardusters que en Merseybeats USA y quizá por eso obtuve cierto éxito con los Mersey, la banda en la que conocí a Steve Ferguson, y de la que nos largamos cuando los otros miembros insinuaron que debíamos cortarnos el pelo, porque decían que nuestra melena no era apropiada para la imagen de la banda. Hicimos la maleta y viajamos rumbo a Miami. Eso fue a principios de 1968. ¡Hace ya treinta y tres años! ¿Sabes lo que es eso, chaval? ¡Podría ser tu padre! Leer el resto de esta entrada »
ANVIL! (2010)
No importa si jamás has oído hablar de Anvil. De hecho, tampoco importa si el heavy metal no significa nada en tu vida. Para disfrutar del documental Anvil! The Story of Anvil sólo necesitas una cosa: tener corazón. Lo sé, esto que acabo de soltar es una cursilada más grande que la discografía entera de Aztec Camera. ¡Pero es la verdad! Lo admito, yo no crecí en los 80 escuchando a Judas Priest, Iron Maiden o Metallica, sino a Police, Supertramp… y Aztec Camera. Si me hablas de la New Wave of British Heavy Metal te diré: not my cup of tea. Pero si Anvil! The Story of Anvil es uno de los mejores documentales de los últimos tiempos es, en esencia, porque no trata sobre el valor de la música del grupo canadiense, sino sobre el valor de los lazos afectivos, ya sean de amistad o familiares, que han mantenido al grupo unido a lo largo de más de 20 años. En cualquier caso, no está de más situar históricamente a Anvil antes de entregarse al visionado del filme dirigido por Sacha Gervasi. Venga.
A mediados de la década de 1970, los colegas de instituto Steve “Lips” Kudlow y Robb Reiner forjaron una alianza musical y vital con la que huir del inclemente frío de su cuidad, Toronto. Habían nacido Anvil. En 1982, su disco Metal on Metal fue elogiado entre la prensa especializada y ayudó a abrir la senda del speed metal que a continuación desarrollarían Metallica, Anthrax o Slayer. Pero, al contrario que éstos, Anvil apenas vivieron sus 15 minutos de gloria. Un fugaz estrellato sintetizado en la gira japonesa junto a Scorpions, Whitesnake y Bon Jovi de 1984 cuyas imágenes abren el documental. A partir de ahí, el caos. Un management nefasto, disputas con las discográficas, aislamiento geográfico, decisiones musicales erróneas, el caprichoso ciclo de las modas… Y, a pesar de ello, Anvil han seguido activos desde entonces guiados por un encomiable optimismo, una fe ciega en su música y, especialmente, por el estrecho lazo de amistad que une a “Lipps” y Reiner. Luchando contra los elementos, ajenos al paso de los años y a lo patético de su realidad, Anvil no han perdido jamás la esperanza de alcanzar algún día esa gloria con la que soñaban cuando iban al instituto. Ahora, y gracias a ese fan incondicional llamado Sacha Gervasi—en cuyo CV figura el guión de La Terminal de Spielberg—ese sueño, aunque sea solo momentáneamente, se ha hecho realidad.
Vice: ¿Por qué Anvil?
Sacha Gervasi: Con quince años era el hijo único de unos padres recién divorciados y exorcizaba mi frustración a través del heavy metal. Por aquel entonces existía ese consenso según el cual lo único auténtico era el punk; pero me dije “a la mierda, no quiero seguir la corriente mayoritaria” y decidí entregarme al heavy para convertirme en el auténtico punk de mi barrio. Cuando Anvil tocaron en Londres, en 1982, era su primera visita a la ciudad y como hicimos buenas migas después del concierto, me pidieron si les podía hacer un pequeño tour. Fue delirante, claro. Pero lo mejor fue cuando les llevé a mi casa a conocer a mi madre. Imagínate a la pobre mujer, harta de escuchar a todas horas el disco Metal on Metal y de ver mi habitación forrada con pósters de esos tipos horrorosos, y un día abre la puerta de su casa y allí están ellos, a punto de colarse en su sala de estar.
Fuiste la envidia de cualquier fan al convertirte en su roadie durante tres giras. ¿Alguna anécdota memorable?
Sacha: Miles, pero elegiré una para que te hagas una idea. En la primera gira que hice con ellos nos hospedamos en un hotel de Albany, cerca de Nueva York. Sólo pudimos conseguir dos habitaciones dobles para los cuatro chicos del grupo y para mí, así que me tocó dormir en el suelo de una de ellas, pero no voy a decirte en cuál. Sus dos ocupantes estaban cada uno en su cama con una chica mientras yo intentaba dormir, tapándome los oídos con una almohada para no oír el ruido que hacían y las risas que se pegaban a mi costa los muy cabrones. En un momento dado uno de ellos se dirigió hacia mí, en plena faena, y gritó “Levanta la mirada, chaval, quizá aprendas un par de cosas”. Salí corriendo de allí y acabé durmiendo en la furgoneta.
–> Sigue leyendo la entrevista en Viceland.
Texto: Roger Estrada
Publicado en Vice (enero 2010)
MUJERES (2010)
MUJERES
“MUJERES”
Sones
El contexto tiene su importancia a la hora de valorar en su justa medida el debut de Mujeres. Para bien y para mal su primer disco aparece a finales de 2008 y ha sido gestado en Barcelona. Afortunadamente, su propuesta es un soplo de aire fresco en una ciudad que no abunda en bandas que tengan como referentes a 13 Floor Elevators, Billy Childish o The Monks. Desgraciadamente, sin embargo, esto no es Atlanta ni estamos en 2003, año en que Black Lips trituraron esos mismos referentes para darle una patada al underground yanqui como un huracán de frescura, irreverencia y caos. Por suerte, Mujeres, el debut de los de aquí, es mucho mejor disco que Black Lips!, el debut de los de allí. Lo es, seguramente, porque Yago, Martí, Pol y Martín han querido (y han sabido) demostrar que son algo más que los hermanos pequeños y barceloneses de Black Lips. Así, y con la cómplice guía de un Santi García que siempre sabe como aislar a un grupo de su contexto para extraer de él lo mejor de su esencia, Mujeres nos seducen no por su endiablada capacidad para mirar de tú a tú a bandas como Harlem, Jacuzzi Boys, NoBunny o Hunx and His Punx sino por sus excitantes desviaciones del “modelo de conducta” en su día acuñado por los de Atlanta. Que «Frantic» tenga un traqueteo muy similar al de «Navajo me importa un comino si tengo una balada tan camp como «Right» (con ese delicioso desarrollo de guitarra y pandereta) o si, en las dos últimas canciones, me sorprenden con el rock cazallero y tabernario de «Sweat and roses» y con ese momento Modern Lovers meets Saicos titulado «Wanna Boom». Resumiendo: por jugar tan jodidamente bien con una materia prima que aquí nos encanta creo que, precisamente desde esta revista, podemos y debemos exigirles que sigan haciendo oídos sordos (en la medida posible) a los cantos de sirena de ese hype que la modernidad barcelonesa ha edificado bajo sus pies. Ellos pueden y deben. Yo confío en que no me decepcionen. Mujeres, por suerte, es la primera prueba de que no lo van a hacer.
Texto: Roger Estrada
Publicado en Ruta 66 (enero 2010)
www.myspace.com/mujeresdebarcelona
POSTS MÁS (Y MENOS) VISITADOS DE 2009
Abrí rogerestrada.net en agosto de 2009 con la terapéutica intención de subirme la autoestima ante mi raquítica coyuntura laboral, además de para echar la vista atrás y hacer limpieza e inventario de mi labor periodística de estos últimos años.
Agradezco a todos y cada uno de cuantos os habéis dejado caer por aquí movidos por la curiosidad o las ganas de conocer un poco mi trabajo, que no ha sido otro que intentar comunicar mi propio proceso de investigación y acercamiento a personajes del mundo de la música, el cine o la literatura por cuya obra siento especial interés.
Espero seguir desenpolvando viejos textos de mi archivo durante este 2010 que arranca cubierto por el manto del frío, así como también deseo ir haciendo posts más apegados al presente, como la entrevista con Mayer Hawthorne que aparece en el nuevo Ruta 66 de enero o las que les hice a Jack Endino y Mujeres y que saldrán en el número de febrero.
Toca hacer balance pues de los primeros cinco meses de blog y, desechando las visitas a mi CV y mis playlists (como os va el morbo, ¿eh?), los posts que más (y menos) os han llamado la atención son:
TOP 5 (escandinavia, dos grupos de culto y el chuletón)
1) INFORME ROCK ESCANDINAVO (2008)
2) THE SOUNDTRACK OF OUR LIVES, CONTRA LA GROTESCA MENTIRA DE LA SOCIEDAD DEL BIENESTAR (2009)
3) DEAD MOON, UNA PUÑETERA BANDA DE ROCK’N’ROLL (2006)
LOW 3 (Descarto a Giant Sand y Harlan T Bobo, en 5ª y 4ª lugar, porque son muy recientes; curiosamente estos 3 son en catalán, tendré que traducirlos. ¡juas!)
2) GARY LEONARD, RETRATANT EL BIG BANG (2005)
1) WILCO (2008)
Tenéis la relación de todos los posts publicados hasta ahora aquí.
Salut i peles!
THE BUILDERS AND THE BUTCHERS (2010)
THE BUILDERS AND THE BUTCHERS
“SALVATION IS A DEEP DARK WELL“
Gigantic Music
“Ni el dolor ni el sufrimiento son el fin del mundo. Tampoco la desesperación o una buena paliza. El mundo termina cuando estás muerto. Hasta entonces, te aguardan un sinfín de castigos”. Al Swearengen, el dueño de la peculiar taberna —mitad casa de juegos, mitad prostíbulo— alrededor de la que gravitan los descarriados personajes de la serie Deadwood, es un zorro viejo con muchas palizas (y algún que otro cadáver) a sus espaldas, un predicador nato que blasfema acerca de lo mundano desde su condición de pecador no arrepentido. Al Swearengen infunde respeto: no te gustaría deberle dinero ni presentarle a tu sobrina. Por el contrario, a Ryan Sollee, líder de The Builders and The Butchers —a la izquierda de la imagen, con cara de monaguillo iluminado— no dudarías en llevarle a tomar té con pastas a casa de tu abuela. ¿Qué comparte pues con el hijoputa de Swearengen? Un profundo conocimiento de los oscuros recovecos del alma humana. Al se esconde en los suyos para manejar su negocio con mano dura y penetra en los de sus enemigos para sonsacarles lo que quiere; Ryan, alejado del estándar de creador atormentado por sus demonios, canaliza a través de su maníaco alarido la herencia literaria del Southern Gothic, con personajes abrumados por el peso de la moral como los que recorren la obra de Flannery O’Connor. Pero, como decía Swearengen, el mundo no termina hasta que estás muerto y por eso Sollee trata de arrojar algo de esperanza en el ascenso de los protagonistas de sus canciones por ese profundo y oscuro pozo que conduce a la salvación y sirve de título al segundo disco de The Builders and The Butchers. Leer el resto de esta entrada »








