Archivo para la categoría "Ruta 66"
JACK OBLIVIAN & HARLAN T. BOBO, DOS TONTOS MUY LISTOS (2010)
Jack y Harlan, Harlan y Jack. ¡Vaya par! Poseedores de un particular carisma, mezcla de sureña ironía y sureña elegancia, Yarber y Bobo estaban destinados a conocerse. Y a hacerlo donde lo hicieron y como lo hicieron… y a dar cada uno una versión distinta del encuentro cuando se les pregunta por ello (ver respuesta número 1). Jack Yarber no necesita presentación entre los fieles lectores ruteros ya que aquí se le viene reverenciando desde a que principios de los noventa formara, junto a Greg Cartwright, esos Compulsive Gamblers a reivindicar siempre, como hicieron The Hives con una macanuda versión de su «Stop and Think It Over». Tras grabar varios singles que no gozaron de la repercusión que sin duda merecían (su apropiación del «Way Down in the Hole» de Tom Waits es estremecedora), Yarber y Cartwright se confabularon con su colega Eric Friedl, dueño del fundamental sello de Memphis Goner Records, para alumbrar ese trío majara que llevaba por nombre Oblivians. Su descacharrante, primitiva exhumación de un sonido (revoltillo garaje-punk a base de r’n’r paleolítico, blues algodonero y soul cavernoso) olvidado por aquel entonces, les granjeó el beneplácito de la crítica y el fervor de un público sediento de brebajes sin adulterar pero altamente tóxicos para el alma y las caderas. Encadenando el fin de Oblivians con la reformación de Compulsive Gamblers, con el cambio de milenio Carwright y Yarber empezaron a buscarse el pan cada uno por su lado. El primero concentró sus esfuerzos en Reigning Sound, acaso una de las mejores bandas de rock’n’roll surgidas en EEUU en la última década. Y Yarber, injustamente ensombrecido por el prestigio de su ex compañero, siguió adelante con su característica parsimonia y restregando su culo de mal asiento en un sinfín de proyectos, a cual más excitante para el oyente igual de inquieto que él: The Tearjerkers, Knaughty Knights, Soulth Filthy, The Cool Jerks, ’68 Comeback, Natural Kicks, The Brand New Love Affairs… El disco que viene a presentarnos este mes, Disco Outlaw (Goner), es el perfecto epítome de lo andado por este forajido made in Memphis, involuntaria personificación de lo cool.
A todo esto, un buen día (a determinar, aunque Yarber parece acordarse mejor) de hace ya unos años, Harlan T. Bobo se cruzó en su camino. Romántico embaucador, trotamundos del rock y la vida, Bobo llegó a Memphis y encandiló a la parroquia local con su afilado sentido del humor y sus múltiples habilidades (de clown a carpintero, oiga). Uno de los que se fijaron en él fue Nicholas Diablo, otro tipo a su puta bola que se estaba haciendo un hueco en el subsuelo local al frente de Viva L’American Death Ray Music. Para la grabación de su tercer disco, el inconmensurable Smash Radio Hits (Misprint, 2002), Bobo entró como bajista, contrapunto perfecto para la atribulada naturaleza de Diablo, como se pudo comprobar en su primera visita por estos pagos. Pero Bobo quería más, hervía en su interior un pantano emponzoñado de fracasos sentimentales y alcohol. Su debut, con el revelador título de Too Much Love (Goner, 2006), fue disco del año para quien esto escribe. Tras el no menos explícito y desgarrador I’m Your Man (Goner / Houston Party, 2007), ahora presenta el irónico Sucker (Goner), fruto de su tránsito de melancólico desollador de demonios interiores a vitriólico sanador de esas heridas suyas que a veces a uno le escuecen como propias.
Hablamos en un fuego cruzado con ambos pocas semanas antes de su gira conjunta por España de mediados de junio, en la que se acompañaran del altamente recomendable John Paul Keith. Memphis rules! Leer el resto de esta entrada »
THE BAMBOO KIDS, THIS IS ROCK’N'ROLL (2010)
¿Qué sería del rock’n’roll sin la obstinación a prueba de bombas de aquellos fajadores que pueblan su 2ª División? No hablamos de autenticidad ni de pedigrí, esos son conceptos demasiado trillados y que no hacen sino reforzar la visión autocomplaciente o pusilánime del rock’n’roll como un (sub)género con congénito sentimiento de inferioridad. A la mierda. ¿Kings Of Leon? ¿Green Day? ¿Franz Ferdinand? Esos juegan en otra jodida liga, habitan en otro jodido planeta. No son ni el espejo ni el enemigo. Son otra cosa. Una cosa que, sin ser mejor ni peor, está claro lo que no es: rock’n’roll. O si nos ponemos exquisitos (ya empezamos), no son rock’n’roll como se viene entendiendo el término en esta santa casa rutera desde hace 25 años. Una casa que, también, no es ni mejor ni peor que otras: es simplemente Ruta 66. Y aquí, ya desde que editaran su debut homónimo, hemos venido aplaudiendo la bendita obstinación de estos tres fajadores de Nueva York. Su primera visita a nuestro país, para presentar la espléndida reválida que supuso This Ain’t No Revolution, le regaló a quien esto firma una de las veladas de rock’n’roll más excitantes que recuerda, una de esas noches que le reafirman a uno su fe en la 2ª División… y en la 3ª y 4ª si se tercia. Hablamos de chispa, de magia, del hechizo eterno e incorruptible que a uno le siguen provocando tres chavales invocando a sus ídolos (en su caso The Clash, New York Dolls o Stones) para gritarle al mundo lo jodido(s) que está(n).
¿Cómo te sienes ante vuestros inminentes shows en España?
No puedo esperar, estoy jodidamente ansioso.
Llevábamos ya un tiempo sin noticias vuestras, así que es genial teneros de vuelto. Pero, ¿dónde demonios os habíais metido?
Tuve hijos y dejamos de girar, así de simple. Chris se enroló en varios grupos, como Star Spangles, y Vince hizo lo propio. Aunque The Bamboo Kids hayamos estado en silencio durante varios años, cada uno ha intentado seguir tocando y escribiendo música. Pero llegó un punto en que nos moríamos por volver a estar juntos, así que nos juntamos con Dean Rispler de nuevo y grabamos con él. Junto a Jesse Cannon fundó Drug Front records y nos ficharon. Hemos vuelto a la acción, aunque no creo que giremos mucho, ya que eso es algo que no encaja muy bien con la paternidad. Así que ya lo sabéis, hijosdeputa, más vale que no nos dejéis escapar en esta ocasión, así podréis contárselo a vuestros nietos algún día. Leer el resto de esta entrada »
RETRIBUTION GOSPEL CHOIR (2010)
Vivirá para siempre grabada a fuego en mi memoria la primera vez que vi a Low en directo, el 12 de diciembre de 2005 en el Casino de l’Aliança de Barcelona; marco solemne e ideal para que Alan Sparhawk, su mujer Mimi Parker y el bajista Zak Sally me horadaran el alma con los temas de uno de los mejores discos editados ese año, el aterradoramente hermoso The Great Destroyer. De igual manera, lamentaré eternamente haber dejado escapar a Retribution Gospel Choir, el proyecto fundado en 2007 por Sparhawk junto a Steve Garrington y Matt Livingston, en las dos ocasiones que han venido a visitarnos. Cuentan los afortunados asistentes a su pase en el último Primavera Club que fueron, de lejos, lo mejor del festival y que Sparhawk brincó desbocado como si galopara a lomos de sus adorados Crazy Horse. Me queda el consuelo, que no es poco, de enfrentarme tantas veces quiera a 2 (Sub Pop / Everlasting, 2010), una reválida más atronadora y robusta si cabe que su debut homónimo, una obra aquella auspiciada por su buen amigo Mark Kozelek (Red House Painters / Sun Kil Moon). Arranco la conversación con Sparhawk metiéndome el dedo en mi propia llaga al preguntarle por sus conciertos en nuestro país…
El año pasado RGC actuasteis dos veces en España; ¿cómo valoras la respuesta del público de aquí?
En España la gente se deja llevar por las emociones y se siente libre para exteriorizarlas de forma apasionada, lo que explica que se haya establecido un vínculo tan intenso entre nosotros y la audiencia de tu país. Para ti será algo normal porque eres de allí, pero te aseguro que ese tipo de respuesta del público no lo recibimos en otros países… Solo podría compararos con Escocia e Israel, la verdad.
¿Cómo describirías las emociones que sientes cuando tocas en directo con tu nuevo grupo?
Es algo muy físico y que exige mucha energía, por eso acabo todo sudado los conciertos. Los vivo como la experiencia definitiva, como si me precipitara por un acantilado a toda velocidad. Lo físico se funde con lo espiritual y sale por los altavoces a un volumen atronador. Leer el resto de esta entrada »
THE BRIAN JONESTOWN MASSACRE, VIAJE HACIA UN LUGAR ATERRADOR O HERMOSO (2010)
En una entrevista realizada por Sylvie Simmons en 2005 a raíz del estreno del documental Dig!, el líder de Brian Jonestown Massacre le espetó una de esas sentencias que van directas a WikiQuote: “Para bien o para mal, no soy una película”. Echando balones fuera ante el escrutinio periodístico, pero al mismo tiempo cubriéndose con el halo de misterio y fascinación con que seducir al lector final, Newcombe volvía a demostrar que, pese a la huella que la química (externa o interna) haya dejado en su personalidad, seguía siendo alguien con mucho interesante que comunicar. Y aunque su música –o sus declaraciones, como algunas de esta entrevista realizada para promocionar su nuevo disco y su concierto del día 23 en la sala Apolo de Barcelona– a veces nos comunique con poca claridad, como suma de ideas sueltas encajadas en el vacío, contiene suficiente enjundia, valiosa materia prima como para dedicarle el tiempo que sea necesario a descifrar sus misterios. Y es que más allá del apasionante (y tendencioso, efectista) perfil trazado por la realizadora Ondi Timoner en aquel rockummentary sobre la relación de amor y odio entre Newcombe y Courtney Taylor (líder de The Dandy Warhols), la figura del primero fascina por la naturaleza salvaje, caótica y hedonista con que ha impregnado toda la obra de su grupo, unos Brian Jonestown Massacre que, para bien o para mal, sí son Anton Newcombe.
En una ocasión afirmaste: “Prefiero hacer las entrevistas por mail, así tengo un documento por escrito que demuestre exactamente qué es lo que dije”. ¿Acabaste harto de que se tergiversaran tus palabras o es que también prefieres pensar tus respuestas más detenidamente?
Hace mucho que aprendí acerca de las libertades que la gente se toma con mis palabras y debo admitir que el periodismo musical me enerva. Un ejemplo de ello sería el artículo que he leído esta mañana acerca de nuestro nuevo disco; el tipo que lo ha escrito dice que mascullo y sueno despistado en la canción «Detka». Es un tema en ruso, así que me pregunto cómo diablos puede hablar de algo de lo que no tiene ni idea. Creo que algunas personas tienen la necesidad egoísta de atacarme, pero siento comunicarles que no tengo la intención de cambiar ni de dejarlo. En mis planes no entra esperar su aprobación, así que creo que sus acciones tienen son estériles conmigo. Leer el resto de esta entrada »
JACK ENDINO, SOBREVIVIR AL ESTRUENDO GRUNGE SIN PERDER LA CORDURA (2010)
El año pasado se cumplió el vigésimo aniversario de la edición del disco más significativo de la trayectoria de Jack Endino como productor. El día de Nochebuena de 1988, Kurt Cobain, Krist Novoselic y Chad Channing empezaron las sesiones de grabación del disco de debut de Nirvana, Bleach, en los Reciprocal Recording Studios de Seattle. Mr. Endino, el productor de la casa, ya era por aquel entonces el hombre más solicitado de la ciudad cuando algún grupo local quería plasmar en cinta sus canciones: Soundgarden, Green River, TAD o Mudhoney ya habían pasado por sus manos. Así, con un presupuesto de unos 600 dólares, en apenas 30 horas y usando un 8 pistas, Endino grabó el debut del grupo que iba a cambiar la historia de la música pop. Pero el boom, como todos sabemos, no se produjo con aquella primeriza, estruendosa, hiriente rodaja; sería Nevermind, la reválida producida por Steve Albini la que lanzaría a Nirvana al estrellato. Una fama que, por expansión retroactiva también acabó afectando/beneficando a nuestro interlocutor cuando Nevermind vio la luz en septiembre de 1991. Aquí en el Ruta hemos decidido no celebrar ni la efeméride de 1989 ni la de 1991, sino que preferimos establecer contacto con Endino (gracias a las gestiones de otra pieza clave del Northwest punk, Dave Crider de Estrus Records / Mono Men / DT’s) para, a partir de la exaltación de su prolífica producción de 1990 (ver recuadro adjunto), recorrer a lo largo y ancho una trayectoria que se inicia a principios de la década de 1980 como miembro de los seminales Skin Yard y cuyo (pen)último capítulo nos sitúa al denominado “padrino del grunge” a los controles de los discos de retorno de The Groundhogs y Sonics o calentando a los aficionados del snowboard en sus bolos pirenaicos como miembro de Kandi Coded, su nuevo grupo. Entre uno y otro extremo: 30 años y más de 200 producciones para algunos de los artistas más relevantes del rock alternativo reciente.
¿Cómo se están desarrollando las sesiones de grabación del nuevo disco de The Groundhogs y cómo entraste en tan inesperado proyecto?
Conocí a Tony McPhee —guitarrista fundador del grupo inglés; n.d.r.— en Gales hace unos 20 años, cuando coincidimos en Foal Studio, el estudio de grabación propiedad del bajista de Groundhogs, Dave Anderson. Era 1990 y yo estaba allí produciendo Highlives and Lowlives, el retorno de otros veteranos, Blue Cheer. Así que ahora es como si cerrara una historia que arrancó hace dos décadas. Las sesiones están yendo muy bien teniendo en cuenta que es el primer disco que graban en más de diez años. Y también me alegro de estar aquí porque de vez en cuando está bien salir de Seattle.
¿Y qué puedes avanzarnos de los temas que has producido para el EP de retorno de The Sonics?
Ha sido una experiencia interesante, peculiar. Estamos hablando de unos señores de unos sesenta tacos que hacía más de cuatro décadas que no entraban a grabar juntos. Aunque al principio les daba cierta pereza volver a la rutina del estudio, no tardaron mucho en demostrarnos a todos que siguen sabiendo como tocar. Y Gerry, aunque evidentemente su voz es más grave que cuando tenía 19 años, sigue pudiendo aullar sin sonar ridículo. El nuevo batería, más joven que el resto, ha sido gdecisivo para darle el empuje necesario a las nuevas canciones. Y eso ha sido lo más difícil para ello, escribir canciones a la altura de las expectativas. Ellos eran conscientes de esa presión, de que la gente estaba esperando también un sonido fiel al original, pero yo les dije “chicos, vosotros sois más viejos pero los equipos de grabación son más jóvenes, más nuevos”. Era imposible pretender que sonaran como los Sonics de 1965 porque no son los Sonics de 1965. Tengo ganas de ver cómo recibe la gente esas canciones, porque hay tres o cuatro que son excelentes temas de rock’n’roll. Leer el resto de esta entrada »
MUJERES, EL SEXO FUERTE (2010)
Yago, Martí, Pol y Martín se conocieron estudiando cine en la reputada ESCAC de Barcelona. Allí descubrieron que, además de su pasión por ver y hacer cine, compartían también otra quizá más enfermiza: escuchar y tocar música. Como tantos otros jóvenes grupos de Barcelona, Reikiavik o Kuala Lumpur, Mujeres surgen por la incontenible necesidad de sus integrantes de aislarse del mundanal ruido para crear uno propio con el que pasarlo bien, comunicar y compartir. Pero en su caso, el tránsito del local de ensayo a escenarios de relumbrón ha sido tan fulgurante que, si produce vértigo visto desde fuera, imagínense ustedes visto desde el ojo del huracán. Del último año sin apenas descanso, de la presión del “entorno” (musical, que también existe en Barcelona), del difícil equilibrio entre la fidelidad al undeground y el coqueteo con los departamentos de marketing o de cómo desearían que ustedes, queridos lectores, recibieran su primer disco Mujeres (Sones), hablamos con el 50% de un grupo necesario se mire por donde se mire.
¿Cómo fue la puesta en común de las influencias que atesorabais los cuatro y que llevaron a la gestación del “sonido Mujeres”?
Yago: Los cuatro compartíamos un gusto similar por lo retro y por el punk y vimos que en Estados Unidos había un montón de grupos que, aunando garaje y cierto tinte de modernidad, estaban haciendo ruido y montándoselo estupendamente. Vimos que era posible y, además, barato.
Martín: En aquel momento Black Lips eran el grupo que mejor sintetizaba ese espíritu con el que nos identificábamos tanto por su rabiosa mirada al pasado, a cierto sonido 60’s, como por sus curradísimas armonías vocales.
Las referencias a / comparaciones con Black Lips, ¿han ayudado a acercaros a vuestro público potencial o han creado una sombra demasiado alargada?
Y: Todo ha sido para bien y sin duda Black Lips fueron el grupo catalizador de lo que estamos viviendo. Pero también hay que decir que ellos son el estandarte, el nombre más visible y reconocido de una nueva generación de bandas que también nos ha marcado. En cualquier caso, el momento ha sido propicio y sería ridículo no valorar positivamente el hecho de que la gente esté ahora más familiarizada con este sonido gracias a ellos. Leer el resto de esta entrada »
HEAVY TRASH, EL ROCKABILLY COMO ANTÍDOTO DE LAS MODAS (2007)
Matt Verta-Ray habla por los codos con la tour manager de Heavy Trash, mientras todos esperamos a que aparezca su compinche Jon Spencer. Como lleva todo el día quejándose de su garganta, tememos que no dé señales de vida hasta la hora del concierto. Genio y figura, no sería la primera vez. Él es la estrella que gira con su “nuevo grupo” por diversión. Matt, el secundario que está disfrutando de la atención mediática que se le negó en su día a Speedball Baby, grupo a la sombra de la Blues Explosion cuyos discos harían bien en recuperar tantos los seguidores de ésta como los que han caído rendidos a los encantos de Heavy Trash y Going Way Out With Heavy Trash (ambos vía Yep Roc – Discmedi). Sendas rodajas se revelan como notables ejercicios de estilo que disimulan con brío su condición de tal gracias al bagaje de sus dos artífices y que, en última instancia, han devuelto a la actividad en directo a un Jon Spencer que deambulaba como rutilante copia de sí mismo en la última visita de la Blues Explosion. Mientras Judah Bauer gira con Cat Power y Russell Simmins produce al grupo rockero infantil Tiny Music of Today, el contagioso en escena y apático ante la grabadora vive una segunda (o tercera) juventud rindiendo tributo a Charlie Feathers, Johnny Burnette o Hasil Adkins. Cual Lucky Luke posmoderno, al fin Jon aparece en escena, rostro pálido, hablar arrastrado. Se pide una infusión, se deja caer en la silla y me clava la mirada, lánguida, de reojo. Grabando…
Jon, el debut de Heavy Trash se interpretó como un divertimento ocasional a la espera del siguiente disco de la Blues Explosion. Pero aquí estamos, hablando de Going Way Out with Heavy Trash y sin noticias de una reunión con Judah y Russell. ¿A qué se debe?
Jon: Decidí montar Heavy Trash con Matt porque necesitaba un descanso de la Blues Explosion, quería algo nuevo que me excitara o que me permitiera divertirme sin notar la presión sobre mis espaldas del grupo. Pero lo que en un principio nació como un divertimento fue creciendo gracias a la respuesta del público y a la dinámica de trabajo con Matt. Recuerdo los shows de la pasada gira en España y fue como volver a sentir el calor de la gente en las primeras visitas por aquí con la Blues Explosion. En cuanto al próximo disco con Judah y Russell, la verdad es que no hemos hablado aún al respecto. Los fans más ansiosos podrán saciar su sed con el nuevo recopilatorio que edita In The Red con grabaciones nuestras largamente descatalogadas. Para mí, ese disco es como un bonito recordatorio de la amistad que me une a Larry Hardy (jefe del sello ITR, ndr) y de cuánto ha hecho por ayudarme en todos mis proyectos, desde Pussy Galore a Heavy Trash, pasando por la Blues Explosion o Boss Hog. Leer el resto de esta entrada »
MAYER HAWTHORNE: CORTE CLÁSICO, PRENDAS MODERNAS (2010)
¿Otro blanquito haciendo revival soul? Sí, pero con matices. Mayer Hawthorne (nacido Andrew Mayer Cohen en 1979) no profesa su amor por los viejos vinilos de la Motown con el mismo grado de emulación sonora que, digamos, Eli “Paperboy” Reed. Nacido en Ann Arbour, Michigan, Hawthorne creció bajo el influjo perenne de la vecina Detroit, la cuna del sello de Berry Gordy, pero el chispazo musical definitivo lo experimentó a través de las rimas y los beats de la escena hip-hop underground de la ciudad. En sus suburbios se forjó también otro blanquito que acabaría sacudiendo los cimientos del género, Eminem, pero Hawthorne se sentía más atraído por el trabajo de J Dilla, aclamado por su trabajo como productor para Common, De La Soul o Pharcyde y por las grabaciones que, a su nombre o como miembro de Slum Village, editó antes de su inesperada muerte en 2006. Con éstos últimos tuvo la oportunidad de actuar Hawthorne en directo bajo el nombre de Haircut, su alias como DJ, MC y productor, una faceta que ha venido desarrollando a lo largo de casi diez años y que le ha servido para curtirse musicalmente y ganarse el respeto de la escena. ¿Y cómo se produce el salto al revival soul? El MySpace de Haircut nos da las primeras pistas: “Puedo pinchar cualquier cosa: discos de hip-hop, R&B, funk, reggae, rock o techno del pasado, del presente y a veces del futuro”. Es esa asunción desprejuiciada de la música, sumada al bagaje musical familiar, lo que le ha llevado a “jugar” con su pasión por el soul y a grabar de forma casera unas canciones que rinden tributo a Curtis Mayfield, Isaac Hayes y la escudería Motown con una voluntad de sonar actuales pero sin caer en la artificiosa producción del R&B actual. En A strange arrangement (editado por el prestigioso sello angelino de hip-hop Stones Throw, distribuido aquí por Nuevos Medios) hay un sonido urbano, un beat que late al ritmo de la calle y de sus gentes, no al compás programado del último gadget de manipulación sonora. Tiene groove y desparpajo, definitivamente es un soplo de aire fresco dentro de este revival soul harto repetitivo.
¿Cómo te sientes al trabajar para Stones Throw?
Llevo años admirando el trabajo de Peanut Butter Wolf y su equipo y es un honor formar parte de un sello en cuyo catálogo figuran algunos de mis héroes musicales, como J Dilla, Guilty Simpson, Madlib o Dam-Funk. Además, en Stones Throw me dan libertad y apoyo totales para que lleve a cabo mis ideas, por locas que éstas sean. Peanut Butter Wolf edita música que ama de forma genuina y no aquella que cree que necesariamente venderá.
El primer single del disco, «Just Ain’t Gonna Work Out», ha sido un pequeño fenómeno alternativo; ¿cómo te ha pillado este éxito?
El recibimiento por parte de la gente ha sido maravilloso y eso es algo que no deja de sorprenderme porque cuando grabé las primeras canciones como Mayer Hawthorne lo hice asumiéndolo como un proyecto paralelo a mi trabajo como productor y DJ. No esperaba tan siquiera que llegaran a ver la luz, era como una especie de divertimento y por eso todo lo que he vivido gracias al interés de Stones Throw es tan sorprendente, una especie de shock. Leer el resto de esta entrada »
BLACK LIPS, TIJUANA SUNRISE (2007)
Los Valientes del Nuevo Mundo (Vice Records, 2007) no es exactamente el primer disco en directo del cuarteto de Atlanta. El pequeño sello de Milwakee Dusty Medical Records ya editó hace dos años Live @ WMFU, oda al lo-fi chirriante que capturaba en vinilo el concierto que dieron allá por 2003 en uno de los estudios de la emisora indie de Nueva Jersey, invitados por Dave The Spazz. The Black Lips (Bomp, 2003) acababa de ver la luz y su mito como enfants terribles del circuito underground se había extendido como la pólvora , ya que Jared, Cole, Ben y Joe llevaban ya unos añitos liándola de lo lindo bajo el nombre de The Renegades. Ese primer LP, acaso la rodaja de garaje más fascinantemente trash del nuevo milenio, llamó la atención de la gente de Munster Records, que se animó a colar su hit “Fad” en el recopilatorio La Legaña Sinfónica y que ahora tiene listo el DVD Wildmen in Action, grabación de su show en el Gruta 77 para presentar Let It Bloom (In the Red, 2005; antes llegó We Did Not Know The Forest Spirit Made The Flowers Go; Bomp!, 2004), tercer trabajo que les anfianzó como mucho más que una banda de alocado directo.
Me confiesa Jered que las fuentes de pis, los vómitos encima del público, los punteos de guitarra pene en mano y demás pirotecnia explícita ya han quedado atrás… pero por lo visto en los vídeos que hay en YouTube del show que dieron en Tijuana, México, para la grabación de su nuevo disco, se las siguen apañando de maravilla para armar una buena juerga en directo. Hay ya ganas, pues, de verles en concierto dando esos saltitos tan suyos, agitándose al ritmo de su frenético y tarareable jangle-punk y siempre con el cachondeo en primer término. Su show será una de las sorpresas del Primavera Sound de este año, palabrita de niño routier.
¿Dónde estáis?
Camino de Nashville, donde esta noche damos el último concierto de esta locura de gira. Lo cierto es que tenemos ya ganas de volver a casa y descansar, estamos rotos. Pero ha valido la pena, sin duda. Han sido especialmente emocionantes estos últimos conciertos que hemos dado con The Ponys, ver las salas llenas es el mejor premio a estos años de duro trabajo.
Una recompensa que también acarrea nuevas responsabilidades, ¿no?
Estamos preparados para asumirlas, es un desafío que nos recarga las baterías cada noche. Tío, antes sufríamos por la pasta, por la comida, por dónde coño íbamos a dormir, ninguna presión actual puede compararse a esas y, además, esa experiencia acumulada, ser conscientes de dónde venimos, de la mierda que hemos tragado, nos ha curtido para tener más claro no sólo qué queremos, sino también que lo que venga sin duda lo merecemos. Leer el resto de esta entrada »
NRBQ, ¿A QUIÉN LE IMPORTA LO QUE LA INDUSTRIA QUIERE QUE SUENE? (2002)
NRBQ, o lo que es lo mismo: New Rhythm & Blues Quartet, jamás tocarán en España. Sus discos no se encuentran fácilmente y la prensa musical pasa olímpicamente de ellos; no en esta revista, donde puntualmente se celebra la edición de cada nuevo trabajo. Una triste situación que no tiene visos de cambiar, por mucho que lleven más de treinta años en la brecha y fabriquen álbumes tan deliciosamente únicos como su disco de 1999 «NRBQ» (ver Ruta 160), primera grabación en la que intervino la guitarra de Johnny Spampinato (si exceptuamos el disco para niños «Your’re Nice People You Are»). Su hermano Joey (bajo) y Terry Adams (voz y teclados) fundaron la banda (primero conocida como New Rhythm & Blues Quintet) en el verano de 1966 y ya desde su primera grabación, el disco homónimo con que debutaron tres años más tarde, quedó claro que la suya no era una propuesta cómoda de clasificar estilísticamente. Un estigma que les ha venido perjudicando comercialmente desde entonces, pero que les ha reportado un buen puñado de fans incondicionales (en Japón les adoran) y la admiración de artistas como Replacements, R.E.M., Yo La Tengo, Elvis Costello, John Mellencamp, Bonnie Raitt (que obtuvo un gran éxito con su versión del «Me and the boys»), Dave Edmunds, Wilco, Widespread Panic, Paul McCartney o Keith Richards (Joey tocó en la banda que Kiz montó para Chuck Berry en el filme «Hail! Hail! Rock & Roll!»).
Minutos antes de su esperada actuación neoyorquina (ver Ruta 176), Terry sale de su camarote, me agarra por el brazo y me dice: ‘’¿Sabes, creo que es la primera vez que me hacen una entrevista para una revista española?’’. El entusiasmo ilumina su rostro… y el mío.
¿Cómo recuerdas tu juventud en Louisville, Kentucky?
Esa fue una época maravillosa, la base de mi formación musical se forjó en el estudio de mi mentor, el compositor y arreglista Don Murray. El me enseñó a valorar que la esencia de la interpretación musical reside en el sentimiento que hay detrás de cada nota, más allá del estilo elegido. Es el trasfondo emocional y no la forma lo que eleva la calidad artística de una canción. Paralelamente, la radio también ejerció su función educativa, ya que me pasaba horas y horas escuchándola. Aunque a mediados de los 60 reinaba la beatlemanía, yo no me cerraba a nada: Jerry Lee Lewis, Thelonious Monk, Johnnie Johnson, Floyd Cramer…
¿Y cómo influyó eso en tus primeras aventuras musicales?
Bueno, el eclecticismo se notaba más en The Stardusters que en Merseybeats USA y quizá por eso obtuve cierto éxito con los Mersey, la banda en la que conocí a Steve Ferguson, y de la que nos largamos cuando los otros miembros insinuaron que debíamos cortarnos el pelo, porque decían que nuestra melena no era apropiada para la imagen de la banda. Hicimos la maleta y viajamos rumbo a Miami. Eso fue a principios de 1968. ¡Hace ya treinta y tres años! ¿Sabes lo que es eso, chaval? ¡Podría ser tu padre! Leer el resto de esta entrada »









