WORK IN PROGRESS…

Roger Estrada dixit…

THE SADIES. Hermanos de sangre, jinetes eléctricos

Pongámonos en situación. Benidorm, sábado 3 de septiembre de 2011. The Sadies acaban de triunfar por todo lo alto en el festival Turborock a lomos de un virtuosismo bien entendido y un cancionero bien enraizado en la tradición americana. Dallas y Travis Good son los Flying Burrito Brothers del siglo XXI. Con la diferencia de que ellos sí son hermanos, claro. Y altos como esos robles que abundan en Toronto, su ciudad. Es mi primera experiencia en vivo con ellos y me tienen rendido a sus pies. Dicho y hecho. Les asalto en el backstage y les prometo no perderme su show del lunes en Barcelona…

Backstage de la Sidecar, 5 de septiembre. The Sadies acaban de triunfar… bla, bla, bla (aviso, no te los pierdas en su nueva gira). Tengo a mi izquierda a Travis sorbiendo una birra y fumándose un canuto. Exhala felicidad. Enfrente, Dallas se desviste de su traje de jinete eléctrico.

P.D: Que VH1 les ofrezca un Storytellers pero ya.

¿Cómo evolucionó vuestra metodología de trabajo con Gary Louris de New Seasons a Darker Circles?
Travis Good: La primera vez, en estudio de Paco Loco en Andalucía, fue como una reunión de amigos, no teníamos una fecha límite, fuimos sin haber preparado a conciencia la grabación. Teníamos algo de miedo por cómo iba a salir, pero el resultado fue mejor de lo esperado.

Dallas Good: Gary es como un miembro más de la banda. No es un estilista, un embellecedor de lo que se está grabando. Trabaja codo a codo contigo, participa de la experiencia al mismo nivel. En Darker Circles ya sabíamos qué esperar de él y él dudaba menos a la hora de hacernos sus apuntes, sus comentarios. Iba al grano y eso era justo lo que necesitábamos, porque nosotros también teníamos más claro hacia donde nos dirigíamos.

Todo el mundo habla maravillas del estudio de Paco Loco…
T: Es el sitio ideal para The Sadies. Un estudio con equipo analógico, espacios donde dormir y desconectar, todo ello gestionado por gente maravillosa y en un entorno idílico. Las vistas son incomparables; por un lado puedes ver Marruecos, por el otro, el culo de Paco (risas).

Entre ambos álbumes editasteis Country Club, vuestro disco con John Doe. ¿Qué tal la experiencia?
D: Fue divertido, pero acabamos un poco hartos de hacer tantas versiones. Tenemos sentimientos encontrados respecto a Country Club; una mitad nos encanta, la otra no tanto. Creo que es redundante porque ¿quién necesita otra versión de Hank Williams? Pero lo cierto es que John la interpreta con pasión y orgullo, es una canción que significa tanto para él que entendemos que quiera hacerla. La experiencia de grabar con Joe fue increíble, ir de gira no tanto. Dejémoslo así.

Podría decirse que vuestra familia pertenece al Olimpo del country-rock canadiense. ¿Cómo fue crecer bajo la alargada sombra de The Good Brothers?
T: Cuando eres un chaval no te importa mucho el prestigio artístico de tu familia, la verdad; te da un poco de vergüenza, te hace sentir incómodo.

D: Lo mejor es que aunque nuestros padres sean músicos de country nunca sea han comportado como rednecks con nosotros; la educación que nos dieron fue muy liberal. Para entendernos, Santa Claus siempre nos traía discos de punk. Nunca nos coartaron, pudimos odiar el country y disfrutar de la música que pegaba más con nuestra adolescencia.

T: Aunque a papá también le gustaban algunas de esas bandas punk; escuchaba a Dayglo Abortions y decía “estos tíos saben tocar y son muy divertidos” (risas).

Supongo que fue con los años que fuisteis acercándoos a ese legado, ¿no?
D: Tener toda esa tradición musical a nuestras espaldas hace posible que podamos ponernos a tocar temas tradicionales que jamás hemos ensayado pero que conocemos a la perfección pues los escuchábamos sin parar en casa, en familia.

T:  Dallas y yo no empezamos a tocar juntos hasta los veintitantos; odiábamos la música country, pero también nos odiábamos el uno al otro (risas). No fue hasta una noche de Halloween, no recuerdo de qué año, que nos juntamos para hacer un tributo a Alice Cooper. Éramos Dallas y yo haciendo el Love it to death junto a Reid Diamond de Shadowy Men On A Shadowy Planet, una banda de rock instrumental buenísima. Dallas y él llevaban un tiempo tocando juntos y fue al unirnos los tres cuando empezamos todos a ampliar nuestro abanico de influencias.

D:  Somos muy fans del Alice de la primera época; creo que su primer disco, Pretties for you, está infravalorado, es una obra maestra de la psicodelia.

¿Y cómo acogieron en casa vuestros primeros pinitos musicales?
T: Nos apoyaron desde el primer minuto. Siempre lo hicieron y siguen haciéndolo. De hecho, tenemos un proyecto ahora en el que tocamos con mi madre, mi padre, mi tío y mi primo. Nos llamamos The Good Family, claro, y seguramente en verano verá la luz el disco que hemos grabado, todo material original.

D: Tiene su gracia estar en el estudio con tus padres y decirles: “Papá, repite esa toma; mamá, puedes hacerlo mejor” (risas).

En cierto modo, vuestro directo In Concert Vol. 1 respiraba también un ambiente familiar, acompañados de artistas amigos como Neko Case, John Langford, Garth Hudson o Jon Spencer.
T: Fuimos tremendamente afortunados de poder juntar a todos esos músicos, a todos esos amigos, encima del mismo escenario. Cuando planificábamos el concierto aspirábamos a reunir a la mitad de ellos, siendo optimistas; pero ir viendo que todos estaban disponibles y encantados de participar fue algo inolvidable.

Todos menos Andre Williams, eso sí.
T: ¡Nos faltó muy poco para traerlo! Andre es alguien especial, para decirlo de algún modo. Recuerdo a Jon Spencer llegando al show y diciendo enfurecido, porque ya se lo olía, “¡¿dónde diablos está Andre?! Pero si está en Buffalo, a menos de dos horas, ¡que alguien lo suba a un puto avión!” (risas). Pero estará en el volumen 2, junto al resto de la gente con la que hemos trabajado desde entonces.

Hablando de Jon, sé que sois muy fans de Pussy Galore. ¿Llegasteis a verles en directo?
D: Qué va, ya me hubiese gustado. Cumplí 19 años en 1992; con mi altura y mi cara de niñato no pude colarme a ninguno de los shows que habían dado antes en Toronto. Uno de los primeros conciertos que dimos The Sadies fue abriendo para la Blues Explosion y quizá el cuarto o quinto fue con Boss Hog.

T: ¿Cuándo fue eso?

D: En el 95 o 96. ¿No te acuerdas? Jon, Cristina, Jens… ¿Sabes quién estaba también? Mark Boyce, de Delta 72.

T: Ah sí, ya lo recuerdo. ¿Y no tocaba luego Mark en una banda que abrió para nosotros en el Mercury Lounge?

D: Te estás liando. Hablas de una de mis bandas favoritas, Oneida, y de Barry London, que tocaba con ellos y estuvo también en Knoxville Girls.

Oneida son la ostia. Les vi en Nueva York en 2001 y arrasaron. 
D: Abrieron para nosotros en el Mercury Lounge. Bueno, lo hicieron como People of the North, su proyecto paralelo. Pero el set fue brutal, Rated O acababa de salir y esa noche también arrasaron. Yo ya había tocado con ellos diez años atrás, cuando estaba en Nueva York con Half Japanese. Eran una banda totalmente distinta, pero igual de fascinante.

Volviendo a ese próximo In Concert Vol.2, ¿estará Ronnie Hawkins en él?
T: ¡Claro! Vive a 15 kilómetros de mi casa. A ambos nos encanta poner un disco mientras fumamos buena maría y ya te digo que la mayoría de mis vecinos no comparten esta afición. Estamos muy unidos a él. A través suyo conocimos a Garth Hudson y Neil Young y tuvimos el privilegio de grabar con ambos.

¿Qué tal os fue con Neil?
T: Apestó, tío. Naaaah, estoy bromeando (risas). A ver, digamos que fue intenso. Recuerdo que nos encontramos por primera vez en el estudio; no nos conocíamos de antes, pero Neil no estaba para tonterías. Era un estudio pequeño, todos ahí metidos, casi pegados. Entró Neil, se enchufó y nos aniquiló.

D: Su hermano Bob, que estaba presente y es un buen amigo mío, me dijo: “hacía tiempo que no le veía tocar así, sonar tan peligroso. Quizá es porque no os conocía o porque no controlaba la situación y quería dar un golpe en la mesa”. Fue abrumador; había mucha tensión ahí dentro, nunca olvidaremos esa sesión.

¿Y con Garth?
T: Es un icono, un gigante, quizá el músico más completo con el que haya tocado nunca. Y he tocado con muchos. Mi mujer lo condujo una vez hacia Woodstock con nuestra furgo y me contó que pararon un rato a echarse una cabezadita y Garth canturreaba mientras roncaba. ¡Delirante! Lleva la música dentro, tío. Nadie domina tantos estilos como él, es una maldita enciclopedia.

Por cierto, ¿vosotros no nos podríais ayudar a traer a Neko Case de una maldita vez a España?

D: ¿No ha venido nunca? ¿Cómo puede ser?

T: Será que odia a los españoles. Y el vino. Y la buena comida. Y este tiempo vuestro tan parecido al canadiense. (risas).

La verdad es que la lista de artistas de primera con los que habéis tocado es interminable.
D: Hemos sido tan afortunados.

T: ¡Buffy Saint-Marie!

¿Ella también?
T: Randy Bachman.

D: Cualquiera que sea canadiense y famoso. (risas)

T: Nos molaría con Gordon Lightfoot.

Cambiando de tercio, ¿cómo acabasteis haciendo la banda sonora para Tales of Rat Fink, el documental sobre el dibujante Ed “Big Daddy Roth”?
T: Bueno, éramos fans de una de las pelis anteriores de Ron Mann, el director, un documental llamado Grass. Ya sabes, somos muy fans de la hierba (risas). Nunca habíamos hecho nada parecido y, Dios mío, cuanto trabajo. Creo que fue a raíz de esa experiencia tan agotadora que decidimos dejar de hacer temas instrumentales en nuestros discos. Es algo parecido a lo que nos pasó con John Doe; después de tocar con él, decidimos aparcar un tiempo el country (risas).

¿En qué andáis ahora?
T: Espero que para nuestra próxima visita haya visto la luz alguno de los dos discos que ya tenemos grabados.

¿Cómo?
T: Como lo oyes. Grabamos uno con Andre Williams, Jon Spencer y Matt Verta-Ray. En dos sesiones separadas y muy distintas. En la primera Andre estaba hecho una mierda; en la segunda, limpio de todo. El otro disco lo grabamos con Gordon Downie de Tragically Hip.

Ganas de escucharlos.
T: Gracias, tío.  Oye, nos echan de aquí. Vámonos.

Texto: Roger Estrada
Publicada en Ruta 66 (Marzo 2012)

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Un comentario el “THE SADIES. Hermanos de sangre, jinetes eléctricos

  1. top computers
    07/05/2013

    It’s difficult to find knowledgeable people for this subject, but you sound like you know what you’re talking about!

    Thanks

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Esta entrada fue publicada en 03/04/2012 por en Ruta 66 y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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