WORK IN PROGRESS…

Roger Estrada dixit…

THE BLACK KEYS. La cara punk del blues

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Foto: Patrick Boissel

Deconstruyendo el blues andan White Stripes, Soledad Brothers, Deadly Snakes, Federatio X, Inmortal Lee County Killers, Bantam Rooster, Bob Log III, Bassholes, Legendary Tiger Man y, cómo no, Delta 72 y la saga Spencer (Pussy Galore, 20 Miles, JSBX…). Junto a todos ellos corren The Black Keys con su segundo largo, Thickfreakness (Fat Possum/Mastertrax, 03).

Hace un año, The Big Come Up presentaba en sociedad al dúo más puro del pelotón, The Black Keys. Un cantante-guitarrista de aulladora y negroide garganta, Dan Auerbach, y un batería-productor de maneras lo-fi, Patrick Carney. Ubicados en Akron, Ohio (de donde surgieron Lux Interior, Devo, Chrissie Hynde), estos jovenzuelos de veintipocos sorprendieron aplicándole al blues un tratamiento “frenético y nervioso”, en palabras de Carney, pero desde el respeto hacia las esencias más identificables y clásicas del afluente eléctrico del género negro por antonomasia. Así lo demostraba su excelente versión de “Do The Rump!”, uno de los temas centrales del disco con el que el mundo conoció, tras años de minoritaria veneración, al veterano bluesman Junior Kimbrough, “All Night Long”. Un álbum editado por el sello blues más posmoderno, Fat Possum, que no dudó en fichar a los geniecillos de Akron.

El cuarto de White Stripes puede que sea el disco más rentable de la historia, pero no el más barato: thickfreakness ha costado menos de cincuneta dólares y se ha grabado en una única sesión de catorce horas. Carney nos lo cuenta: “Llamamos al jefe de Fat Possum y quedamos para charlar con él en Nueva York. Viajamos un sábado, llegamos, firmamos, volvimos a Akron y el domingo a las diez entrábamos a grabar. Sin parar hasta pasada la medianoche. El lunes hicimos algún overdub, mezclamos en dos días y ya está”. Grabar para el sello de Oxford, Mississippi es todo un honor para Black Keys. La lista de artistas que han grabado para el sello agrupa a veteranos de la talla de Solomon Burke, R.L. Burnside, Hasil Adkins, T-Model Ford, Elmo Williams, el mencionado Junior Kimbrough o el desaparecido Scott Dunbar, y a jóvenes talentos como Country Teasers, Neckbones, 20 Miles o Bob Log III. “Estábamos muy excitados por trabajar con un sello tan respetado, sentíamos una mezcla de nerviosismo y felicidad, conscientes de que estábamos dando un paso importante a nivel profesional. Por eso quisimos que el disco reflejase la personalidad de nuestro sonido, a medio camino entre el tono más reposado del blues clásico y el desgarro o la intensidad que alcanzamos en directo”.

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Black Keys superan con creces la expectación creada tras su aclamado primer álbum –elegido uno de los discos del año en la prestigiosa Mojo– en thickfreakness, un trabajo que puede conectar con aquellos oyentes que (desgraciadamente) creen que el blues es un género caduco y apolillado. Vuelven a rendirle pleitesía a Kimbrough con una versión de su “Everywhere I Go”, pero también a Richard Berry, el autor del clásico “Louie, Louie”, con una relectura de su “Have Love, Will Travel”, que ya abordaron gente como Stiv Bators, Nomads, Sonics o Thee Headcoatees. “Elegimos esos temas porque creemos que representan el espectro de nuestras influencias, del blues hipnótico de Kimbrough al rock´n´roll más directo de Berry. Y en The Big Come Up nos atrevimos a atacar ´She Said, She Said´ de los Beatles y ´No Fun´ de Stooges —sólo en vinilo, n.d.r–, pero aportando nuestro feeling, sin tratar de darle un enfoque mimético a las versiones, porque eso ya lo han hecho un montón de artistas. Teniendo claro que nunca lograrás superar al original, lo más divertido e interesante es hacer algo novedoso y personal”.

Al abordar la pregunta mil veces planteada de los discos de juventud, de las obras que ayudan a despertar en el futuro artista la pasión por la música, entendemos, como en el caso de Carney, la génesis del sonido de un grupo. “Cuando estaba en sexto grado escuchaba a Jimi Hendrix, Led Zeppelin y cosas por el estilo, pero el primer disco que me impresionó de veras fue Sister de Sonic Youth. Fue como una bofetada inesperada, un auténtico shock, que me sirvió para meterme de cabeza en un tipo de música más experimental, cruda, violenta y digamos que difícil, como Stooges, Frank Zappa o el que es sin duda mi grupo favorito ahora mismo, Captain Beefheart”. Sleater-Kinney, que habían declarado en la Rolling Stone su admiración por Black Keys, les invitaron a abrir sus shows yanquis del mes de febrero. “Les estamos muy agradecidos por darnos la oportunidad de acompañarlas. Hubo un par de noches en las que sus fans no estuvieron muy amables con nosotros, pero por lo general la gente fue todo lo receptiva que se puede ser con un telonero”.

Tras un fugaz paso promocional por París y Londres, con grabación de Peel Session incluida, ahora ha sido Beck quien les ha llamado para que toquen con él durante sus bolos previos al verano, algo que sin duda les ayudará a darse a conocer a un nuevo público. Puede que en septiembre se dejen caer por aquí. Avisados estáis.

Texto: Roger Estrada
Publicado en Mondosonoro (septiembre 2003)

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Esta entrada fue publicada en 11/09/2003 por en Mondosonoro y etiquetada con , , , , , .
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