Miami Vice. I can feel it coming in the air tonight, oh Lord…

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Alegoría inconsciente de la era Reagan, Miami Vice dinamitó el formato policíaco con una idea fuerza tan sencilla como irresistible: MTV cops. Tres años después de que Hill Street Blues marcara una nueva senda en el género, Anthony Yerkovich, su guionista y supervisor de producción, abandonó la serie para zambullirse en la soleada urbe de lujo y decadencia que había servido de escenario para las fechorías de Tony Montana en Scarface, estrenada pocos meses antes. 

Lejos de la grotesca crudeza de la tragedia griega bañada en farlopa dirigida por Brian de Palma, el neo-noir que seguía la lucha de los detectives encubiertos James “Sonny” Crockett (Don Johnson) y Ricardo “Rico” Tubs (Philip Michael Thomas) contra el crimen organizado en la capital de Florida sorprendió con una puesta en escena rompedora ideada por su productor ejecutivo, Michael Mann. El futuro director de estilizados thrillers urbanos como Heat o Collateral definió tanto su estética, con tonos pastel en los decorados y en esos looks que marcaron época, como la banda sonora que encargó al compositor checo Jan Hammer, un virtuoso de la música electrónica que, más allá de la bombástica, trepidante melodía de cabecera, impregnó toda la serie con una pátina de modernidad europea. 

La NBC destinó 10.000$ por capítulo para que éxitos de la época de Duran Duran, ZZ Top, Tina Turner, Iron Maiden, The Damned, Devo o Kate Bush propulsaran las persecuciones a tiros o los revolcones entre sábanas de Sonny y Rico. Además, la creciente popularidad de la serie motivó que artistas de distinto pelaje hicieran cameos para el recuerdo: Ted Nugent como un estafador de gatillo fácil que despluma a los pardillos que engatusa su mujer; Miles Davis encarnando a Ivory Jones, el proxeneta que tiene la fatal idea de flirtear con la novia de un señor de la droga; o Frank Zappa como un astuto narco que trapichea en alta mar. También desfilaron ante la cámara Glenn Frey, Willie Nelson, Little Richard, Gene Simmons o ese bufón llamado Phil Collins que logró, además, colar su single de debut en una de las secuencias más icónicas de la pequeña pantalla. 

Escena: en el episodio piloto, Crockett y Tubs se dirigen al encuentro del narco Esteban Calderone con los acordes iniciales de «In The Air Tonight» envolviendo su misión nocturna mientras la ciudad de Miami se refleja en el capó de su Ferrari Daytona Spyder: el beat minimalista del sintetizador Prophet-5, la eléctrica quirúrgicamente distorsionada y Collins declamando vía vocoder aquello de “I can feel it coming in the air tonight, oh Lord…”

Texto: Roger Estrada
Publicado en Ruta 66 (junio 2020)

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