WORK IN PROGRESS…

Roger Estrada dixit…

MIKAL CRONIN. Historias del Cronin

Esta es la historia de un tipo que con diez años descubrió a Nirvana y empezó a tocar el saxo. ¿Raruno? Qué va. Mikal Cronin es un tipo de lo más normal. Aunque sea un autodidacta del rock algo enfermizo. Aunque grabara un disco (Severse Shark Attack) con su colega Ty Segall, que suena a jam entre King Krimson, Ramones y Beach Boys. Aunque fuera al insti con los pijines de la serie Laguna Beach. Aunque haya convencido a John Dwyer de Thee Oh Sees para que toque la flauta en su disco. Y, como es un tipo de lo más normal, le ha puesto su nombre a su LP de debut. ¿Mikal? Bueno, en realidad es Michael. Pero como en su insti ya había un montón, decidió jugar un poco con su nombre y se negó a cambiar el recién adoptado Mikal pese a la insistencia de los profesores. ¿Raruno? Qué va, un tipo raruno no haría un disco como Mikal Cronin…

Vice: La flauta, la maldita flauta de Is it alright. Descolocado me dejaste ya en el primer tema.
Mikal Cronin: Yo también tuve esa sensación mientras escribía el disco, no te creas. Estaba preocupado de que, con la de ideas y cambios que había metido en cada canción, el resultado final quedara desorganizado y fuera agotador de escuchar. Contar con Ty, Charlie y John fue mágico, me sirvió para ver que no andaba tan perdido. En especial Ty me ayudó a focalizarme, a no dejar cabos demasiado sueltos y en todo lo relacionado con la grabación en sí. Y sí, el solo de flauta de John mola.

Hablando de Ty, ¿cómo ha sido crecer como músicos codo con codo?
Él fue de las primeras personas con las que empecé a tocar y me siento afortunado de poder seguir haciéndolo. La verdad es que todavía nos alucina pensar dónde empezamos y dónde estamos ahora. Mi mejor colega. Amo a ese tío.

Vayamos más atrás en el tiempo. Creciste en Laguna Beach y… bueno, ya te imaginas por dónde voy.
Ese show de la MTV es 100% basura. Una manipulación total de la realidad. La primera temporada, de la que salieron la mayoría de los actuales famosillos, retrata a los de la clase con la que me gradué. Y como en cualquier reality de mierda solo ves lo que quieren que veas. Lo que no ves es que al mismo tiempo yo y mis colegas empezábamos bandas de punk majara y montábamos house parties increíbles. Laguna Beach es un lugar hermoso pero raro…

¿Y qué sonaba en la casa de tus padres en ese hermoso pero raro lugar?
Básicamente música clásica y jazz, así que el rock’n’roll tardé en catarlo. La primera banda que me cautivó fue Nirvana, cuando tenía unos diez años. Había un tipo que me hacía de niñera y que ponía su cassette cada vez que me recogía en el colegio para llevarme a casa. Nirvana cambió mi vida. Sigue siendo una de mis bandas favoritas.

¿Cómo te mueves entre la parroquia garaje-punk actual, tan saturada de propuestas kamikaze y frontmen que van de tíos duros a los que les da igual todo?
A mí sí que me da igual todo ese garaje. El rollo hiper-macho es aborrecible en general. Si quieres ser autodestructivo y mujeriego, por favor no te subas a un escenario a darme la turra. Tengo colegas en la escena garajera que no juegan a esa carta en directo, aunque en su vida diaria sean tipos bastante duros y les vayan mal las cosas… A todos nos pasa más o menos lo mismo, así que ¡son buena compañía para salir de juerga!

Hay ganas de verte ya en España. ¿Cómo llevas el ajetreo on the road?
Es duro y extremadamente aburrido estar sentado durante horas en una furgo estrecha y apestosa. Puedes perder la chaveta conduciendo por esa gran nada entre ciudades. Es un estilo de vida poco saludable. Duermes poco, bebes mucho, comes porquería y pasas de la pereza de todo el día a una extenuación física extrema tras una hora de bolo… Pero claro, por otro lado está guay poder viajar para tocar tu música. Conoces gente y ciudades increíbles. En resumen: ir de gira es al mismo tiempo agotador y lo mejor del mundo.

¿El bolo más alocado que has dado hasta ahora?
Tocamos en Vancouver con Ty junto a Audacity, una banda de Orange County brutal. Al acabar fuimos a una house party. Los dueños se mudaban al día siguiente, así que la casa estaba vacía. Vacía de muebles, pero atestada de gente. Había una banda tocando que sonaba como Redd Kross. Cuando acabaron, nos juntamos unos cuantos y nos enchufamos a su equipo para hacer un set entero de versiones de Redd Kross. Fue una locura. La peña bailando como cabras; los amplis se fueron al garete. Un desastre muy divertido.

Texto: Roger Estrada
Publicado en Vice (2012)

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Esta entrada fue publicada en 01/09/2015 por en Vice y etiquetada con , , , , , , .
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