WORK IN PROGRESS…

Roger Estrada dixit…

RETRIBUTION GOSPEL CHOIR. Físico, espiritual, atronador

Vivirá para siempre grabada a fuego en mi memoria la primera vez que vi a Low en directo, el 12 de diciembre de 2005 en el Casino de l’Aliança de Barcelona; marco solemne e ideal para que Alan Sparhawk, su mujer Mimi Parker y el bajista Zak Sally me horadaran el alma con los temas de uno de los mejores discos editados ese año, el aterradoramente hermoso The Great Destroyer. De igual manera, lamentaré eternamente haber dejado escapar a Retribution Gospel Choir, el proyecto fundado en 2007 por Sparhawk junto a Steve Garrington y Matt Livingston, en las dos ocasiones que han venido a visitarnos. Cuentan los afortunados asistentes a su pase en el último Primavera Club que fueron, de lejos, lo mejor del festival y que Sparhawk brincó desbocado como si galopara a lomos de sus adorados Crazy Horse. Me queda el consuelo, que no es poco, de enfrentarme tantas veces quiera a 2 (Sub Pop / Everlasting, 2010), una reválida más atronadora y robusta si cabe que su debut homónimo, una obra aquella auspiciada por su buen amigo Mark Kozelek (Red House Painters / Sun Kil Moon). Arranco la conversación con Sparhawk metiéndome el dedo en mi propia llaga al preguntarle por sus conciertos en nuestro país…

El año pasado RGC actuasteis dos veces en España; ¿cómo valoras la respuesta del público de aquí?
En España la gente se deja llevar por las emociones y se siente libre para exteriorizarlas de forma apasionada, lo que explica que se haya establecido un vínculo tan intenso entre nosotros y la audiencia de tu país. Para ti será algo normal porque eres de allí, pero te aseguro que ese tipo de respuesta del público no lo recibimos en otros países… Solo podría compararos con Escocia e Israel, la verdad.

¿Cómo describirías las emociones que sientes cuando tocas en directo con tu nuevo grupo?
Es algo muy físico y que exige mucha energía, por eso acabo todo sudado los conciertos. Los vivo como la experiencia definitiva, como si me precipitara por un acantilado a toda velocidad. Lo físico se funde con lo espiritual y sale por los altavoces a un volumen atronador.

¿Y qué nuevos descubrimientos acerca de tu faceta como cantante y guitarrista has hecho gracias a este nuevo proyecto?
Es todo un desafío, sin duda. Me obliga a tocar con mayor determinación y solidez; en Low no hay espacio para la improvisación o los solos de guitarra, por lo que no se generan momentos en los que deba ser preciso para que no se pierda el resto del grupo. Allí todo está más estructurado, aquí todo es más libre, explosivo y arriesgado. Me gusta esa sensación, era algo que siempre había buscado pero nunca hasta ahora había encontrado los compañeros idóneos para aventurarme en esa exploración. También he podido profundizar en mi faceta como cantante, ahora todo mi cuerpo es el altavoz de mis palabras… Ahora ya sé lo que sienten Stevie Wonder, Bono o Pavarotti (risas).

Tras el apoyo de Mark Kozelek en vuestro debut, ¿cómo encarasteis la grabación de 2?
Creo que con este disco hemos dado un salto hacia delante muy significativo. Bueno, realmente el proceso se inició durante la gira de presentación de nuestro primer álbum; con cada concierto la unión entre los tres se hacía más férrea, la compenetración se volvía instintiva. Para cuando entramos a grabar ya teníamos las nuevas canciones rodadas, así que todo fue mucho más rodado en el estudio.

Cuando sales de gira con RGC, ¿Mimi se queda en casa o te acompaña?
Mimi prefiere quedarse en casa con los niños, que van al colegio. A nivel logístico es más fácil si viajamos tres tíos solos, pero evidentemente echo mucho de menos a mi familia. Hace unas semanas, Mimi estuvo enferma, con gripe, mientras yo estaba de viaje y sentí una gran impotencia al no poder estar a su lado.

Después de tantos años yendo de gira con Mimi, debe ser extraño subirse a un escenario y no verla tu lado, ¿verdad?
Es muy extraño, sí. No tener conmigo a una persona con la que hablar después de cada concierto tal como lo hacía con ella es algo que echo de menos. No hay nada comparable a hacer algo creativo con la persona a la que amas.

Háblame de vuestro hogar, ¿qué hace de Duluth la ciudad ideal para criar a tu familia?
Crecimos aquí y estamos conectados a esta ciudad. Cuando Low empezamos la gente nos decía que debíamos trasladarnos a una ciudad más grande, como Nueva York, para estar más cerca de donde pasan las cosas, de donde está la industria; pero nosotros sentíamos que podíamos hacer lo que queríamos desde nuestro hogar, no era tan determinante trasladarse a otra ciudad. Duluth es un buen lugar donde vivir, la verdad. Sí, es frío, pero también hermoso.

¿Cómo crees que la paternidad ha influido en tu faceta como compositor?
Me ha impregnado de una mayor desesperación.

¿Desesperación? ¿Por qué?
Ahora todo es más importante. Cuando te conviertes en padre empiezas a ver el mundo con otros ojos y a entender la vida como algo corto y por ello demasiado importante como para perder el tiempo en futilidades egoístas. Porque también te das cuenta que lo único que tienes es lo que dejarás atrás cuando ya no estés en este mundo, el amor que dejarás en los corazones de las personas que te rodean. Cuando tienes un hijo es como si resetearas tu propia percepción de quien eres.

¿Y cómo han recibido tus hijos las nuevas canciones de papá?
A Cyrus, mi hijo de cinco años, le encantan; de hecho, él es el cuarto miembro del grupo. Toca la trompeta y canta y a veces se nos une en los ensayos; pero abandona al cabo de un par de temas porque dice que no somos lo suficientemente buenos. Nos dice: “chicos, seguid practicando” (risas). Tiene carácter y es muy intuitivo, puede agarrar cualquier instrumento y apañárselas para extraer de él algo inesperado. Nuestra hija Hollis, en cambio, está más interesada en ser una estrella, en convertirse en una cantante famosa.

En tu disco en solitario, Solo Guitar, hacías una versión muy personal del «Eruption» de Van Halen. ¿Eras fan?
Sin duda. Cuando tenía 13 o 14 años los primeros discos de Van Halen eran lo más grande que había. En la década de 1980 si eras un adolescente con ganas de empuñar una guitarra eléctrica Eddie Van Halen era Dios y su instrumental «Eruption» era como el Santo Grial. Pero al tiempo que uno se rendía fascinado ante ese tema, también era consciente de que jamás sería capaz de tocar la guitarra de esa manera; era en plan “¡Esto es la hostia! ¡Jamás podré igualarlo! ¡Debo encontrar otra manera de tocar la guitarra!” (risas).

¿Llegaste a ver a Van Halen en directo?
Desgraciadamente, no. Yo era un granjero adolescente que raramente podía permitirse ir a conciertos. Me conformaba con adorar a mi guitar hero escuchando sus vinilos y observando las espectaculares imágenes de las revistas musicales de la época. Eruption by Eddie Van Halen es mi modesto homenaje a uno de los guitarristas que más me han marcado… aunque yo jamás tocaré como él (risas).

¿Qué otros guitarristas o bandas te influyeron de adolescente?
Mick Jones y Joe Strummer de The Clash; aunque todo el punk-rock era algo excitante y estimulante, algo que te animaba a montar tu propia banda aunque solo supieras tocar tres acordes. Con el tiempo, Neil Young entró en mi vida y se convirtió en la más obvia influencia en lo que a sonido y aproximación a la guitarra se refiere. También My Bloody Valentine, Sonic Youth y otras bandas de perfil ruidista. Y Joy Division y la Velvet Underground, claro.

Para terminar me gustaría saber con qué películas te gusta aislarte del mundo que hay más allá de las paredes de vuestra casa en Duluth.
Me encanta Kurosawa y todo el cine japonés clásico, pero también filmes contemporáneos y de gran éxito como Tigre y dragón y Hero. La animación japonesa también me fascina, creo que Hayao Miyazaki es uno de los grandes cineastas de la historia del cine; Su película El castillo en el cielo es una de las favoritas de mis hijos. Con todo, y por raro que parezca, debo decirte que mi película preferida de siempre es Sin perdón, de Clint Eastwood (risas). Para contrarrestar te diré que una de las experiencias más sobrecogedoras de mi vida como espectador fue la primera vez que vi Cabeza borradora de David Lynch.

Texto: Roger Estrada
Publicado en Ruta 66 (abril 2010)

www.myspace.com/retributiongospelchoir

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Esta entrada fue publicada en 07/05/2010 por en Ruta 66 y etiquetada con , , , , , , .
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